“¿Me quiere? ¿Habré dejado de gustarle? ¿Es la persona adecuada para mí?”. Este tipo de preguntas asaltan de forma constante a quienes padecen el llamado TOC de amores o TOC relacional. No se trata de dudas habituales, sino de pensamientos intrusivos, persistentes y altamente angustiosos que interfieren en la vida diaria y en las relaciones personales.
Las personas con trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) presentan pensamientos, ideas o sensaciones recurrentes y no deseadas —obsesiones— que las llevan a realizar acciones o rituales repetitivos —compulsiones— con el objetivo de aliviar la ansiedad.
“Estos comportamientos repetitivos, como lavarse las manos o realizar comprobaciones, pueden interferir de forma significativa en las actividades diarias y en las relaciones sociales, llegando a dominar sus vidas y haciendo que dejen de disfrutar de otras cosas o incluso abandonen sus obligaciones”, señalan especialistas de la Sociedad Española de Psiquiatría y Salud Mental (SEPSM).
¿Qué es el TOC relacional o TOC de amores?
El TOC relacional es una manifestación del trastorno obsesivo-compulsivo en la que las obsesiones giran en torno a los vínculos afectivos, especialmente la relación de pareja, aunque también puede darse en relaciones familiares, de amistad o laborales.
En el ámbito afectivo-sexual, las obsesiones se centran en los propios sentimientos, en los sentimientos de la otra persona y en la validez del vínculo. “No son dudas normales, sino pensamientos intrusivos, persistentes y angustiosos. Estas dudas llevan a compulsiones como analizar excesivamente los sentimientos, buscar tranquilidad en otros, comparar constantemente la relación con anteriores o revisar emociones una y otra vez”, explica Miren Eguiara Arrázola, psicóloga del Instituto Psicológico Cláritas.
“Aparecen ideas como: ‘¿y si no le quiero de verdad?’ o ‘¿y si me está engañando o he dejado de gustarle?’. Estas ideas suelen ir acompañadas de conductas compulsivas como releer mensajes en busca de señales, pedir validación constante a la pareja o solicitar a terceros que calmen la ansiedad”, añade la especialista.
Desde el enfoque psicológico, Eguiara subraya que el TOC relacional “no significa necesariamente que la relación sea mala, sino que refleja una dificultad para tolerar la incertidumbre, el conflicto o los cambios naturales del deseo y los vínculos”. “Es como si el amor estuviera sometido a una evaluación constante”, resume.
Síntomas del TOC de amores
Los síntomas se manifiestan como una combinación de pensamientos obsesivos, malestar emocional intenso y conductas dirigidas a aliviar momentáneamente la ansiedad, aunque a largo plazo terminan reforzándola.
“Entre los pensamientos obsesivos recurrentes aparecen dudas intrusivas sobre si se quiere lo suficiente a la pareja, si es la persona adecuada, si los sentimientos van a desaparecer o si la otra persona ha dejado de querernos”, detalla la psicóloga.
A ello se suma una hipervigilancia emocional: la persona observa y analiza de manera constante lo que siente e interpreta cualquier cambio emocional como una señal de que la relación va mal.
Entre las conductas compulsivas más frecuentes figuran la petición reiterada de comprobación —preguntar a la pareja si todo está bien o si sigue queriendo—, revisar mensajes en busca de pruebas, comparar la relación con otros vínculos o rememorar episodios pasados para confirmar amor o desamor.
Otro rasgo habitual es “la incapacidad para sostener la incertidumbre, tolerar la ambivalencia o aceptar etapas de menor intensidad emocional, que son normales en cualquier relación”, apunta Eguiara.
¿Quiénes son más propensos a padecerlo?
Existen perfiles con mayor vulnerabilidad al TOC relacional. Entre ellos se encuentran las personas con estilos de apego inseguros. “Quienes han vivido vínculos tempranos impredecibles o distantes pueden desarrollar en la adultez una hipervigilancia emocional y una necesidad constante de confirmación afectiva”, explica la psicóloga.
También son más propensas las personas con tendencia al perfeccionismo, que buscan certeza y coherencia emocional, así como quienes tienen antecedentes de otras formas de TOC u otros trastornos de ansiedad.
A ello se suman los modelos idealizados del amor romántico. “La creencia de que el amor debe ser siempre intenso, seguro, permanente y perfecto lleva a interpretar cualquier duda como una señal de fracaso”, advierte.
¿Cómo se aborda el TOC de amores?
El abordaje psicológico implica explorar la historia afectiva del paciente, los vínculos que establece, sus creencias, expectativas familiares y la forma en que se posiciona en sus relaciones, con el fin de comprender el origen del malestar.
“Se acompaña a la persona para que pueda tolerar la incertidumbre y las dudas sin intentar eliminarlas, entendiendo que el amor no es un estado fijo, sino un proceso cambiante”, explica Eguiara. También se trabajan herramientas de gestión de la ansiedad, como ejercicios de respiración o la identificación de pensamientos limitantes.
La especialista considera clave revisar el constructo mental que la persona tiene sobre el amor y los vínculos, para ayudarle a construir relaciones más realistas, alejadas del control y la autoexigencia afectiva. “No se trata de eliminar las dudas, sino de permitir que la incertidumbre tenga espacio en la relación sin que esta se perciba como una amenaza”, concluye.