En sismo de magnitud preliminar 5.7 grados en la escala de Richter que se registró a las 12:45 de la madrugada de este viernes en el norte de Honduras, provocando que miles de personas se despertaran por la sacudida, principalmente en el valle de Sula, sucedió a causa del choque de fallas tectónicas.
Pese al susto y al reporte de réplicas, autoridades y expertos descartan daños a la infraestructura y víctimas humanas.
El movimiento telúrico tuvo su epicentro a unos 30 kilómetros al norte de San Pedro Sula y fue originado, según los primeros análisis, por el acomodamiento entre las placas tectónicas de Norteamérica y el Caribe, explicó Manuel Rodríguez, coordinador del Instituto Hondureño de Ciencias de la Tierra de la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras.
De acuerdo con Rodríguez, la magnitud del sismo es considerada intermedia, por lo que no se esperaba que causara daños estructurales. No obstante, su profundidad somera (menor a cinco kilómetros) hizo que las vibraciones se sintieran con mayor intensidad en amplias zonas del país.
“La sacudida fue suficiente para despertar a muchas personas, especialmente en la zona del valle de Sula”, detalló.
El experto añadió que es probable que continúen registrándose réplicas de menor intensidad en las próximas horas o días, un comportamiento normal tras un evento de esta magnitud.
El movimiento también fue percibido en gran parte del departamento de Cortés, sectores de Atlántida y zonas cercanas a Belice y Guatemala, confirmó Juan José Reyes, titular del sistema de Alerta Temprana de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).
Reyes explicó que Honduras se encuentra en una región altamente sísmica, con más de 200 fallas locales, y que el Golfo de Honduras, en la convergencia entre Honduras, Belice y Guatemala, es un punto donde se generan este tipo de eventos una o dos veces al año.
“Es un sistema de fallas conocido como la interacción entre la placa de Norteamérica y la del Caribe, también identificado como la falla de las Islas del Cisne o la falla del Motagua”, precisó.
Tras el sismo, Copeco activó de inmediato los protocolos de vigilancia marítima ante la posibilidad de un comportamiento anómalo del oleaje, aunque la magnitud del evento no era suficiente para generar un tsunami. Las medidas preventivas se concentraron especialmente en comunidades costeras como Omoa.
Hasta el momento, se han registrado entre tres y cuatro réplicas perceptibles, además de varios movimientos de menor magnitud que no fueron sentidos por la población. Reyes señaló que las réplicas oscilaron entre los 3 y 4.5 grados, mientras que otras, menores a 3, solo fueron detectadas por los instrumentos
.Las autoridades reiteraron el llamado a la población a mantener la calma y aplicar medidas básicas de prevención tras un evento sísmico, como revisar viviendas, centros educativos, hospitales y comercios, y seguir las indicaciones de los organismos de socorro.
“Honduras y Centroamérica entera están ubicadas en una zona donde los sismos ocurren a diario. No se trata de acostumbrarnos, sino de aprender cómo actuar y construir de manera sismo resistente para reducir riesgos”, subrayó Reyes.