El Servicio Nacional de Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria (Senasa) llamó a la población a extremar la vigilancia ante posibles casos de influenza aviar y pidió no tirar aves muertas en ríos, quebradas, lagos, acequias ni basureros públicos, debido al riesgo de dispersión del virus.
La institución advirtió que, ante la muerte de aves, las personas deben comunicarse primero con Senasa para recibir instrucciones sobre el entierro sanitario y seguro, antes de mover los animales o manipular sus restos.
Senasa también pidió a productores y familias estar atentos a señales como cabeza hinchada, plumaje erizado, crestas y barbillas de color azulado, caída repentina en la postura de huevos, tristeza, alas caídas, diarrea verdosa, dificultad para respirar, secreciones en el pico o muerte repentina.
El llamado ocurre luego de que al menos 32,000 gallinas fueran sacrificadas en una granja del municipio de San Pedro Zacapa, Santa Bárbara, tras confirmarse un caso de gripe aviar, informó el director de Senasa, Rafael Rodríguez.
El funcionario explicó que, una vez detectado el caso, el establecimiento fue puesto en cuarentena para evitar la propagación de la enfermedad. Además, se inició un proceso de limpieza, sanitización y aplicación de protocolos sanitarios que continuará mientras la granja permanezca bajo vigilancia.
Rodríguez aseguró que el brote está bajo control y reiteró que la población puede consumir con seguridad carne de pollo y huevos. También afirmó que el abastecimiento de ambos productos está garantizado en el país.
El titular de Senasa pidió denunciar de inmediato cualquier síntoma extraño en aves de corral, especialmente dificultad para respirar, problemas para caminar o muertes repentinas. A los productores les recordó la importancia de mantener estrictos controles de bioseguridad en las granjas avícolas.
La semana pasada, Senasa reportó la muerte de unas 450 aves silvestres en Lempira, departamento fronterizo con El Salvador, por un brote de influenza aviar tipo A, subtipo H5.
Las autoridades no han descartado nuevas medidas si la situación lo requiere, aunque insisten en que la prioridad es contener cualquier foco de la enfermedad.
Para reportes, Senasa habilitó el teléfono 2232-6213, extensiones 1026 y 1027, así como los números de WhatsApp 8855-0488 durante el día y 8855-0489 por la noche.
La gripe aviar o influenza aviar es una enfermedad viral altamente contagiosa que afecta principalmente a aves silvestres y domésticas, como gallinas, patos, pavos y aves acuáticas.
Algunos subtipos, como los H5, pueden causar alta mortalidad en aves y obligan a activar cuarentenas, sacrificios sanitarios y vigilancia epidemiológica para evitar que el virus se disperse.
El virus se propaga por contacto directo con aves infectadas o de forma indirecta a través de agua, alimento, suelos, corrales, equipos, ropa, calzado o superficies contaminadas con secreciones, saliva, mucosidad o heces.
Por eso Senasa insiste en no tirar aves muertas en ríos, quebradas o basureros: si el cadáver o sus fluidos contaminan el ambiente, otras aves pueden exponerse al beber agua, picotear o moverse por la zona.
El salto de aves silvestres a aves de corral puede ocurrir cuando especies infectadas, como zopilotes, pelícanos u otras aves silvestres, entran en contacto con granjas, patios, fuentes de agua o áreas donde se alimentan gallinas.
No siempre tiene que haber contacto físico directo: basta con que el virus quede en heces, restos orgánicos o agua contaminada. Las aves migratorias y silvestres son una de las principales vías de introducción del virus en nuevos territorios.
Aunque se llama gripe aviar, en algunos casos el virus también puede infectar mamíferos y, rara vez, a personas expuestas a animales enfermos o ambientes contaminados.
El mayor riesgo para humanos está en manipular aves enfermas o muertas sin protección, sacrificar animales infectados o tener contacto con superficies contaminadas. Por eso la recomendación central es reportar de inmediato, evitar tocar cadáveres de aves y esperar instrucciones sanitarias.