Siguatepeque, Honduras

Desde tempranas horas de la mañana, Rigoberto Claros Montoya (de 26 años) sale de su humilde vivienda en el barrio San Antonio para ganarse el sustento diario y el de su familia.

Rigoberto se gana la vida con la venta de figuras de carros, motos, camiones, aviones, sombreros y otras cosas más que él mismo fabrica a base del reciclaje de latas, chapas y corcholatas.

Se ubica a 50 metros de las casetas de peaje. El no poder encontrar un trabajo lo hizo tomar la iniciativa de fabricar las figuras con desperdicios de latas sin que nadie le enseñara a hacerlas.

“La necesidad lo hace a uno inventarse muchas cosas, siempre y cuando sea honradamente. Hay muchas personas que me apoyan, pero en la viña del Señor hay de todo, hay gente que no le cae bien lo que uno hace, aunque la mayor parte de las personas me pagan lo que pido”, dijo.

Sobre los precios de sus figuras, Rigoberto expresa que depende de las circunstancias, ya que hay días buenos y malos. Las motos las ofrece a 50 lempiras y las otras figuras, como los buses y aviones, a 100, ya que llevan el “doble de trabajo”.

El joven contó que cuando el “día está bueno” vende cerca de 6 figuras, lo que representa entre 400 y 500 lempiras diarios, pero cuando la situación está mala solamente vende una figura. “Con esto gracias a Dios le llevo el pan a mi familia y mando a la escuela a mi hijo, pues la otra niña está pequeña. La materia prima la busco en la calle o la compro”.

Rigoberto le dice a los jóvenes que no tienen un trabajo que hay muchas formas de ganarse la vida, que todo depende de la mentalidad que tenga cada persona.