La población de migrantes indocumentados en Estados Unidos alcanzó los 15.8 millones de personas en 2024, un aumento cercano a cinco millones respecto a la década de 2010, según un estudio divulgado por el Instituto de Política Migratoria (MPI, por sus siglas en inglés).
El informe señala que durante gran parte de la década pasada la cifra de inmigrantes en condición irregular se mantuvo alrededor de los 11 millones. Sin embargo, el incremento registrado en los últimos años refleja un cambio importante en la dinámica migratoria hacia territorio estadounidense.
De acuerdo con los analistas Ariel G. Ruiz Soto, Julia Gelatt y Van Hook, el crecimiento responde principalmente al aumento de los cruces en la frontera entre Estados Unidos y México, así como a los programas implementados por la administración del expresidente Joe Biden para reducir el caos migratorio en esa zona.
Los investigadores explican que dichas medidas facilitaron distintos procesos migratorios, lo que contribuyó al incremento de personas que permanecen en Estados Unidos sin un estatus migratorio regular.
El estudio también indica que la tendencia podría haber cambiado a partir de 2025. Los especialistas consideran que la población de migrantes indocumentados probablemente se ha mantenido estable o incluso ha disminuido debido a la reducción de la actividad en la frontera tras la llegada de Donald Trump a la Presidencia y la aplicación de una política migratoria más restrictiva.
Otro de los datos relevantes del informe es el aumento de la migración procedente de Centroamérica. Entre 2019 y 2024, la población inmigrante irregular originaria de esa región creció en 2.3 millones de personas.
Según el documento, ese incremento estuvo impulsado principalmente por el aumento de llegadas de ciudadanos de Honduras y Guatemala, dos de los países con mayor flujo migratorio hacia Estados Unidos durante los últimos años.
El Instituto de Política Migratoria concluye que la evolución de la población indocumentada continuará dependiendo del comportamiento de los flujos migratorios, las condiciones en la frontera y las políticas que adopten las autoridades estadounidenses en materia de inmigración.