San Pedro Sula, Honduras

No solo trajeron al mundo seis hermosos niños, también les ha tocado mover cielo, mar y tierra para mantenerlos vivos y tratar de darles calidad de vida. Todos ellos han enfrentado largas, dolorosas y en algunos casos, permanentes condiciones en su estado de salud.

Estas mujeres tienen muchas cosas en común, son jóvenes, profesionales, trabajadoras, emprendedoras, esposas... y han tenido que hacer de todo por sus niños, desde vender comida y hacer rifas, hasta hacer actividades benéficas para recaudar dinero que les permitan costear gastos médicos.

Fiama Aldana, Yadira Figueroa y Melissa Díaz son mujeres aguerridas que han llorado en silencio por el sufrimiento de sus pequeños Maya, Fares y Samuel.

La niña nació prematura y a raíz de ello, necesitó traqueotomía y sonda gástrica lo que la llevó al quirófano en varias ocasiones. Hoy con seis años, la niña no solo es linda y radiante, sigue luchando con las secuelas de sus padecimientos.

Fares por su lado, también es prematuro extremo. Recientemente fue operado en México para reconstruir su garganta a causa de una Estenosis Subglótica, lo que le permitirá a sus cuatro años poder hablar. Este pequeño e inteligente niño, ha tenido cirugías de traqueotomía y gastrostomía, y ha padecido problemas cardiacos, de la vista y pulmonares. Sin embargo, gracias a los cuidados de su madre y familia, vive una vida normal llena de amor, aunque sus viajes a México sigan hasta completar su tratamiento.

Por su parte, Samuel también fue prematura. Él nació de 28 semanas y estuvo en cuidados intensivos. A raíz de ello padece hipoacusia bilateral de severa a profunda, es decir no logra escuchar. Su mamá organiza actividades para reunir el dinero que le permita viajar a operarlos.

La historia de amor y abnegación de Dina Pego es distinta. Su niño nació con una rara enfermedad llamada Osteogénesis Imperfecta (huesos de cristal), y aunque no tiene cura por ser por un defecto genético, ella se esfuerza para que el niño no sufra el dolor de más fracturas y tenga la calidad de vida que le permita crecer feliz.

En tanto Jasmin Ortíz sueña con el día en que su pequeña María Fernanda pueda sobrellevar sin dolor los malestares que enfrenta por padecer la enfermedad llamada megacolon y estreñimiento idiopático. Aunque estos padecimientos tampoco tienen cura, Jasmin busca más opiniones médicas que le ayuden a Mafer llevar una vida normal y dichosa.

Por último Jenny Argueta ve concretado en Marianne el milagro de Dios y la recompensa a años de sufrimiento. La niña ya fue operada de una atresia de esófago. Tras una delicada última cirugía de seis en las que salió victoriosa, la niña mejora día con día reflejando en sus ojos y tierna sonrisa que Dios verdaderamente existe.

A cada una de ellas las puede contactar a los siguientes números ya que sus luchas no acaban del todo: Jenny Flores, 9446- 9329; Dina Pego 9653-4487; Yadira Figueroa 3156-2090; Jasmin Ortiz 9754-6788; Fiama Aldana 3359-8297 y Melissa Díaz 9803-9840.

“Ha sido una lucha ardua, pero Dios no nos ha dejado”

Fiama Aldana y su hija Maya.

Fiama Aldana trajo al mundo a su hija pequeña Maya cuando llevaba 27 semanas de gestación. La niña pesaba apenas libra y media y le daban pocas posibilidades de vida, sin embargo, hace poco celebró sus seis añitos.

A su corta edad fue sometida a cuatro operaciones, entre ellas traqueotomía y sonda gástrica, unas en México y otras en Honduras.

“Ha sido una lucha ardua para mi familia y para mí, pero Dios no nos ha dejado”. Actualmente Maya terminó el procedimiento de las operaciones y ya está muy bien.

“Ahorita la batalla es con sus pulmones que vayan madurando, cuando agarra una gripe y una tos, ha desarrollado neumonías o bronconeumonía”, comentó Fiama, una joven periodista que día a día se levanta con la firme idea de dar todo lo mejor a su pequeña.

“Mi parto se adelantó por una preeclampsia severa que me llevó desarrollar un síndrome de ‘help’ en los pulmones y estuve en coma en cuidados intensivos del Seguro Social, igual Maya estuvo cinco meses en UCI, ella es un milagro de vida”.

Actualmente de sus operaciones la niña está dada de alta y todos los esfuerzos hoy se concentran en ayudar a la maduración de pulmones con tratamientos, con costosos esteroides que necesita a diario.

“Si en otra vida yo pudiera elegir ser su mamá lo haría sin pensarlo”

Dina Sarahí, madre de Aarón Gustavo.

Dina Sarahí Pego es la orgullosa madre de Aarón Gustavo, un pequeño y vivaz varón que nació con una rara enfermedad llamada Osteogénesis Imperfecta (huesos de cristal).

A este pequeño guerrero de dulce mirada, solo le diagnosticaron tres meses de vida al nacer. Para la madre fue aterrador y muy doloroso el sufrimiento de su niño, más cuando se encontraba en una difícil situación económica.

Los tres primeros meses con él fueron duros, no sabía qué hacer ni cómo cargar a su bebé, el cual era más frágil que una telaraña , incluso llegó a fracturarlo tratando de cargarlo. En ese punto la madre tuvo un momento de catarsis porque debía ser fuerte y luchar por la vida de su tierno.

Fue así que comenzaron yendo a citas al Mario Rivas mientras el diagnóstico de solo tres meses de vida retumbaba en su cabeza, sin embargo salió de ahí con un diagnóstico alentador y fueron remitidos a la fundación Ruth Paz, donde los atendió el médico Gustavo Vásquez, a quien describe como un hombre especial, uno de los médicos víctimas de la pandemia.

“Él nos remitió al hospital María de la capital, lugar donde mi hijo recibe tratamiento dos veces al año. La Fundación Sol de Vida nos dona el medicamento”. La frecuencia de fracturas disminuyó y ya lleva ocho meses sin lesiones óseas. Pronto el niño será operado en México.

“Yo aprendí a amar este proceso porque si en otra vida yo pudiera elegir ser su mamá lo haría sin pensarlo. Amo su condición, amo su vibra y su inteligencia”, comentó.

En la actualidad Aarón tiene 7 años, cursa segundo grado escolar, sabe leer, escribir y es feliz.

“Rogamos a Dios para que por primera vez podamos escuchar su voz”

Yadira Figueroa, mamá de Fares

Yadira Figueroa es madre de tres niños: una niña de 12 años y dos varones de 4 años y 3 años. La mujer de 38 años de edad, docente de profesión, pausó su carrera después de ejercerla por 12 años para dedicar toda su atención a su pequeño e inquieto varón Fares Maudiel Robles.

Su segundo hijo que en la actualidad tiene 4 años, “era un niño tan deseado que decidió nacer antes de tiempo, a sus cinco meses” y desde ese momento comenzó la lucha.

Debido a su prematurez permaneció seis meses en UCI del IHSS, donde estuvo intubado y convulsionó varias veces, tenía problemas cardíacos, en su vista y pulmonares; los médicos daban pocas probabilidades de vida. Después de esos seis meses los médicos decidieron hacer las cirugías de traqueotomía y gastrostomía para que el niño pudiera salir del hospital, a los días los dieron de alta y su madre lo llevó a casa.

Los doctores en sus evaluaciones le diagnosticaron con una Estenosis Subglótica.

En Honduras no existe médico que haga ese tipo de operación, pero con esfuerzo fueron al Hospital Infantil de México. El niño fue sometido a una reconstrucción total en su tráquea con un injerto de cartílago tomado de su costilla y permaneció cinco días en UCI del hospital y cinco días en recuperación, fue dado de alta y volvió a su hogar donde todos lo esperaban.

“Tuvo un control más de evaluación y gracias a Dios ha evolucionado muy bien”, dijo

“Rogamos a Dios por la pronta recuperación de Fares, que podamos escuchar por primera vez su voz y a la vez él pueda liberarse de ese tubito para que él por si solo pueda hablar y respirar”.

“Hemos estado en la lucha para que Samuel pueda escuchar a su familia”

Melissa Díaz, mamá de Samuel.

Melissa Díaz es la feliz y dedicada madre de Samuel Emilio Martínez Díaz, un inquieto varón al que le urgía nacer, pues llegó al mundo con 28 semanas de gestación. Por su condición de prematuro extremo los médicos no le daban esperanza de vida para él, ya que su condición era muy delicada: bajo peso, deterioro respiratorio, síndrome convulsivo y atrofia cerebral.

Aunque estuvo dos meses en la unidad de cuidados intensivos y ya han pasado cuatro años desde entonces, Samuel tiene una vida estable y ha comenzado a mejorar.

A causa de su nacimiento prematuro, fue diagnosticado a los siete meses hipoacusia bilateral de severa a profunda. “Mi niño no nos escuchaba. Todos hicieron actividades y se adquirieron los auxiliares auditivos para que empezara aprender a escuchar.

Hemos estado en la lucha para que Samuel pueda escuchar la voz de su familia. En México les informaron que él necesita una cirugía de implante coclear. Solo el aparato cuesta $32,000 sin contar honorarios médicos y uso de quirófanos y más. Su madre y familia realizan actividades para enfrentar los gastos.

“Con la ayuda de Dios he podido sacar la fuerza para sacar a mi hija adelante”

Jazmín, mamá de Marifer.

Jazmín, de 32 años, es madre de una niña llamada María Fernanda Tejada Ortíz de 5 años .

Mafer, como cariñosamente le dice su familia, empezó a padecer de estreñimiento hace dos años y medio. Dicho malestar se volvió severo y crónico, llevando a Mafer al quirófano en dos ocasiones. Sus padres lograron encontrar un centro especializado en Puebla, México y fue ahí que comenzó una larga y ardua lucha por ver a Mafer sana, que implicó cuantiosos gastos para poder llevarla fuera del país.

“Empezamos a hacer varias actividades, para recolectar fondos. En México, Mafer fue diagnosticada con megacolon y estreñimiento idiopático severo, lo cual la llevó a tratamientos invasivos y caros. Hemos ido ya tres veces a Puebla, debido a que hay que hacer ajustes, o porque se nos pone mal. Es algo que no tiene cura”, comentó la madre, quien aseguró que Dios les ha puesto ángeles en el camino, que “nos han ayudado a hacer esta lucha menos pesada”.

Son muchos los que les ha ayudado a compartir por las redes, comprando rifas y haciendo donaciones.

“Como ser humano, he perdido la fe, he llorado, y creo que solo con la ayuda de Dios he podido sacar la fuerza para sacar a mi hija adelante. Tenemos como madres derecho a encerrarnos, inclusive a llegar a negación por alguna enfermedad de nuestros hijos. Pero es aquí donde debemos doblar rodillas y pedir fuerzas a Dios para poder pararnos y buscar soluciones. Nuestra lucha sigue, ahorita vamos a buscar una segunda opinión para la enfermedad de Mafer. Ya que lo que buscamos es mejorar su calidad de vida”, dijo.

“Si mi guerrera no se rinde ¿por qué debería de hacerlo yo?”

Jenny Argueta es la madre de Marianne.

Jenny Argueta dio a luz a su hija Marianne cuando llevaba en su vientre 34 semanas. Aunque nació ligeramente prematura padecía atresia de esófago, es decir, le faltaban más de 10 centímetros de esófago.

Su madre la recibió luego de 22 días en cuidados intensivos. Se le realizó un proceso de gastrostomía, lugar por donde la alimentó más de tres años; y con esofagostomia, una fístula en el cuello por donde le sale la saliva.

“Logré llevarla hasta Guadalajara, México, allá un ángel llamado Sergio Adrián Trujillo, fue el cirujano pediatra que le corrigió el tracto mediante un ascenso gástrico”, comentó.

Agregó que “actualmente toma protectores gástricos, y se le han hecho varias dilataciones para que su esófago no se cierre. Dios, mi otro hijo y mi familia son los encargados de hacer este proceso menos difícil. Además, si mi guerrera no se rinde ¿por qué debería de hacerlo yo? Aquí no hay de otra que hacerle frente Mi hija tiene seis cirugías: la gastronomía, la esofagostomía, intento de recuperar el riñón, le quitaron un dedo de más que tenía en su mano derecha, al final le quitaron uno de los riñones y le hicieron el ascenso gástrico”.