Han pasado seis años desde que Pedro Mártir Banegas, de 32 años, fue detenido por el robo de dos gallinas.
El interno fue capturado por la Policía de Yoro cuando regresaba a su casa en estado de ebriedad. Banegas asegura que nunca se le comprobaron los delitos, pero fue acusado y sentenciado por el caso de las gallinas a tres años con nueve meses de reclusión.
Por su buen comportamiento logró que la defensa le aplicara la suspensión condicional de la pena, pero poco tiempo gozó de libertad porque a las semanas delinquió nuevamente.
Esa vez robó varios ramos de manzanilla y fue apresado nuevamente. Ahora cumple una condena de cinco años. El expediente de este interno indica que recobrará su libertad en 2014.
Personas de buen corazón intentaron ayudarle y le pagaron un apoderado para que obtuviera su libertad condicional, pero no lo ha logrado porque no ha reunido el dinero para pagar la fianza que le falta para saldar la pena dictada.
Estar preso para Pedro ha significado perder a su familia; su esposa lo abandonó, ya no ve a sus hijos y su madre, la única que llega a visitarlo, está enferma. Pedro espera un milagro para salir pronto, trabajar y sostener a su madre, que es lo único que le ha quedado.
Banegas es uno de los casos juzgados con el nuevo Código Procesal Penal y, aunque su pena es de menor cuantía, no ha escapado de la justicia.
El robo
Pedro Mártir Banegas asegura que la vida le jugó una mala pasada en 2005. Su vicio -las bebidas alcohólicas- ha sido el origen de todas sus desgracias.
Su caso ha llamado la atención de varias personas que han visto injusto que por dos gallinas y el robo de manojos de manzanilla este hombre aún esté detenido y le falte cumplir dos años más de condena.
“Me agarraron por robar dos gallinas, pagué ese delito y llevo seis años de estar preso. Me capturaron por ese robo, pero nunca hubo evidencia; me agarraron bolo en una calle y otros, que fueron los que se robaron esas gallinas, quedaron libres. Ha sido injusto, aquí he pasado seis años de mi vida. Ahora que ya estoy aquí tengo que pagar”.
Banegas lamentó lo que le está tocando pagar. “Me acusaron por las dos gallinas y nunca lo probaron y me dejaron en la cárcel. Me dicen que voy a salir en el año 2014 porque la pena son siete años.
La Policía me agarró cerca de una clínica en Yoro; eran las diez de la noche y la dueña de las gallinas me acusó. De puro gusto me he pasado estos años preso. Mi familia al principio venía a verme, ahora sólo mi madre me visita, ella está muy enferma y yo quisiera ayudarla porque pasa muchas penas y el dinero no alcanza”, contó Banegas.
Todas las mañanas, el interno se levanta para hacer hamacas que le encargan y con eso genera unos centavos que le sirven para comprar su comida y mandarle lo que puede a su madre. “Es duro esto, pero aquí he aprendido a trabajar y en algo me va a servir cuando salga”, dijo.
Banegas afirma que no le quedó más que decir que él se había robado las gallinas; no tenía opción.
“Hay que aceptar las cosas porque si no a uno le va peor. Sé que algún día lograré salir para volver a cultivar la tierra y ayudarle a mi madre.
Yo tenía mi esposa, pero cuando vio que quedaba preso me dejó y se fue con otro y ya no se pudo, se perdió mi hogar, mi familia y todo”, dijo muy triste el recluso.
El robo de las gallinas, que fue calificado como robo de ganado menor, fue pagado. Por el robo de la manzanilla, la pena está vigente, pero Banegas no ha podido conmutar por ese robo.
A Banegas se le había dado una suspensión de la ejecución de la pena por el delito de tentativa de hurto de ganado menor, pero él delinquió en ese periodo y por eso se revocó la orden y fue necesario ejecutar las dos penas.
Ya se solicitó una conmuta efectiva que no pagó, pero alguien de buen corazón intentó ayudarle y la canceló para que su pena fuera más corta.
Código esperanzador
La jueza de ejecución en Yoro, Mildred López, asegura que la puesta en vigencia del nuevo Código Penal permite que los procesos sean más efectivos.
“Estamos hablando de una transición entre un Código que era inquisitivo y otro que vela por el ser humano. En este existe la mediación, además el juez puede tener la percepción de si el acusado miente, de si los testigos mienten y no se juzgan papeles.
El juez tiene la clave en la interpretación porque el Código Procesal Penal habla de que cuando hay vacíos legales se interpretará a favor del reo .
Debemos dejar la mentalidad inquisitiva y aplicar la ley como lo establecen la Constitución de la República y el Código Procesal Penal”, manifestó López.
La togada explicó que sólo en los juzgados penales bajo su cargo la mayor parte de los internos están por robos menores; el robo de celulares que rondan los 500 lempiras es el más frecuente.
En el caso de Banegas, con el nuevo Código se le dio suspensión condicional en la ejecución de la pena, pero se le revocó cuando se le condenó por el delito de robo de manzanilla por el que se le dio la pena de cinco años. Según el expediente, Banegas volverá a gozar de la libertad en 2014.
Se le solicitó una conmuta de pena y fue concedida, pero no ha podido reúnir lo necesario para pagar el dinero por cada día de prisión.