“Aleluya, Jesús resucitó”. Esta era la frase que se repetía en todas las iglesias y que los fieles cantaban con júbilo. Los católicos celebraron ayer el Domingo de Resurrección, una de las fiestas más importantes y que culmina las festividades de la Semana Santa.
La catedral San Pedro Apóstol en la capital industrial y los templos de las distintas parroquias estuvieron abarrotados por fieles que participaron en la misa donde se recuerda que Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas al Cielo.
La noche del sábado, los feligreses también participaron en la vigilia pascual, una antigua tradición en honor al Señor, que significa que están a la espera de su regreso.
Con velas encendidas en sus manos rezaban y cantaban esperando la llegada de Jesús. En las distintas misas el cirio pascual permaneció encendido como una representación de la luz de Cristo resucitado y estará encendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo, cuarenta días después del Domingo de Resurrección.
Misa. En su mensaje, ayer el cardenal Óscar Andrés Rodríguez demandó paz y justicia para el pueblo, no más violencia en Honduras, que los jueces y tribunales “nunca se laven las manos, sino que prevalezca la justicia sobre la inequidad”.
El ministro católico hizo estas reflexiones al censurar la conducta del emperador romano, Poncio Pilato, que condenó a la muerte al Hijo de Dios y se lavó las manos.
Rodríguez fustigó también a las personas malagradecidas, remontando a los hechos de Jerusalén, cuyo pueblo recibió con júbilo al Señor y tiempo después lo estaban condenando a la muerte. Hoy en día hay mucha gente que recibe favores y le clavan un puñal por la espalda a sus benefactores, lamentó el clérigo.
También cuestionó que no seamos como los enemigos de Jesús que levantaron una calumnia para que fuese condenado a muerte. También demandó oraciones para nuestros compatriotas que emigran por falta de oportunidades de empleo y que retornan al país mutilados.
El cardenal Óscar Andrés Rodríguez pidió en la misa de ayer más justicia y que prevalezca la paz en Honduras.
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Cada día de la Semana Mayor trae sus propia celebración u oficio litúrgico. El Domingo de Resurrección es el día de la gran fiesta, ya que Jesús cambia el sepulcro donde se le depositó el Viernes Santo para resucitar y reinar en el corazón de cada cristiano.
Como lo revela el papa Francisco en ese día solemne, “la cruz de Cristo no es una derrota, la cruz de Cristo es amor y misericordia”.
Y cobijados bajo ese amor y misericordia, cientos de feligreses capitalinos se dieron cita en el centro de la ciudad para presenciar el drama de las carreritas de San Juan.
La antiquísima celebración que se realiza a las 5:30 am está basada en el Evangelio según San Juan, capítulo 20, versículos del 1 al 18, texto que narra el misterio de la resurrección.
En la procesión participan las imágenes del Señor Resucitado, ataviado con ropaje de fiesta en muestra de victoria y redención. Asimismo, “actúan” la Virgen de la Soledad, los arcángeles Gabriel y Rafael, San Juan, San Pedro, la Magdalena y la otra María.
El nombre de la procesión obedece a la manera peculiar en que son cargadas y llevadas las imágenes al ritmo de la música de banda.
Comayagüela también vivió la tradicional fiesta del Resucitado, donde en las carreritas de San Juan, que realizaron frente a la Parroquia Inmaculada Concepción, las imágenes que participan literalmente “corren”. Desde las 8:00 am la feligresía se apostó en la Calle Real.