TEGUCIGALPA.

Los obispos aglutinados en la Conferencia Episcopal de Honduras (CEH) emitieron un mensaje de reflexión y reclamo ante el manejo de las crisis que han traído al país, primero la epidemia de covid-19 y luego las tormentas tropicales Eta y Iota.

“Compartimos la inquietud y el temor que, desde hace nueve meses, nos acompañan, y que se incrementan con el dolor generado por las dos tormentas tropicales que nos han afectado en el mes pasado”, precisan.

“Lo vivido en estos meses de la pandemia ha puesto de manifiesto, una vez más, la fragilidad de nuestras estructuras sanitarias, que están lejos de responder al proyecto del Dios de la vida y que dejan ver unas desigualdades hirientes y profundas. El Dios con nosotros nos urge a todos a afrontar estas deficiencias para que estemos con Él desde el compromiso; no solo por facilitar a todos el acceso a las vacunas, sino para promover un cambio profundo y permanente en la sanidad pública”.

Claves
1- La Iglesia expresó su agradecimiento “a tantas personas, mujeres y varones que, con su servicio, han hecho y hacen visible que ante la enfermedad y ante la fuerza de la naturaleza no estamos solos, que su ternura y cuidado reflejan los de Dios”.

2- Las fechas festivas son propicias para hacernos estas preguntas, dice el mensaje emitido ayer. ¿De qué manera se cumple hoy la promesa del Señor? ¿Cómo podemos proclamar, en verdad, que el Señor es el Dios con nosotros, el Emmanuel?
Y añade: “Si estamos agradecidos con tantas personas, que en los momentos más difíciles de la enfermedad y de las tormentas se han entregado con todo su entusiasmo al servicio de los demás, estamos también profundamente dolidos por los episodios de corrupción y egoísmo que, siendo responsabilidad de personas concretas, han puesto de manifiesto las graves limitaciones de nuestras estructuras judiciales, de las tareas de control del Legislativo y de unas trasparentes decisiones del Gobierno”.

En el documento, la Iglesia también hace un llamado a la población para que se cuide de contraer el virus, pero sin dejar de vivir el sentido de la Navidad.

“Dios está con nosotros en cada casa y en cada familia. Oremos en familia, como lo hicimos en Pascua. Aprovechemos los días de la Octava de Navidad, hasta el 1 de Enero, para participar en la eucaristía sin aglomeraciones, cuidando la distancia recomendada. Para ello les pedimos a los párrocos que faciliten esa participación, juntamente con la oración en cada familia, acompañando y orientando a los fieles para que nadie se sienta culpable por no celebrar, como todos los años, la noche de Navidad”, señala el organismo colegiado de la Iglesia católica de Honduras.