TEGUCIGALPA. Honduras figura entre los países de América Latina cuyo posicionamiento será observado en la votación de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) sobre la resolución que pide poner fin al embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba.
La votación está prevista para este miércoles y se desarrolla en medio de las advertencias del Gobierno estadounidense sobre posibles cambios en el respaldo internacional a la iniciativa, que ha sido aprobada anualmente durante más de tres décadas.
Mike Waltz, embajador de Estados Unidos ante la ONU, anticipó este martes que podría haber modificaciones en el resultado de la votación, en la que tradicionalmente una amplia mayoría de los países respalda la resolución presentada por La Habana.
"Van a ver cómo cambia esa votación mañana. El mundo está despertando a estas duras verdades", declaró Waltz ante periodistas en la sede de Naciones Unidas, en Nueva York.
La atención está puesta especialmente en América Latina y el Caribe, donde los recientes cambios políticos podrían influir en la posición de algunos gobiernos frente a Cuba y la política exterior de Washington.
En ese escenario, Honduras se encuentra entre los países cuyo voto adquiere relevancia para determinar si las transformaciones políticas de la región se traducen en modificaciones dentro de los organismos internacionales.
Antecedentes de la votación sobre Cuba
En la votación de 2025, la resolución obtuvo 165 votos a favor, 12 abstenciones y siete votos en contra. Entre los países que rechazaron el texto figuraron Estados Unidos, Israel, Argentina, Paraguay, Ucrania, Macedonia del Norte y Hungría.
El respaldo fue inferior al registrado en años anteriores, cuando la iniciativa llegó a recibir hasta 189 votos favorables.
También se observaron cambios en las posiciones de algunos países latinoamericanos. Ecuador y Costa Rica pasaron de votar a favor a abstenerse, mientras que Argentina y Paraguay votaron en contra por primera vez.
Para la nueva votación, una de las principales interrogantes es si esos países mantendrán su postura y si otros gobiernos de la región se sumarán al rechazo de la resolución.
Asimismo, existe interés en conocer si El Salvador, República Dominicana y Venezuela participarán en la votación, después de ausentarse en la sesión del año pasado.
Estados Unidos pide votar contra la resolución
Durante su intervención ante la Asamblea General, Waltz instó a los Estados miembros a votar en contra del documento presentado por Cuba.
El diplomático estadounidense acusó al Gobierno cubano de utilizar el resultado de estas votaciones para presentar el respaldo internacional a la resolución como un apoyo a su administración.
"No contribuyan con sus votos al maltrato al pueblo cubano", expresó Waltz, quien también rechazó las acusaciones de La Habana sobre supuestas presiones de Washington para modificar el sentido del voto de otros países.
El representante estadounidense defendió, además, que "no existe el bloqueo" a la isla, en referencia a las restricciones económicas impuestas por Washington.
Por su parte, las autoridades cubanas han acusado a Estados Unidos de intentar influir en otros gobiernos para que retiren su respaldo a la resolución o cambien su posición en la Asamblea General.
El debate estuvo marcado por un enfrentamiento entre Waltz y el canciller cubano, Bruno Rodríguez, en torno a las consecuencias del embargo y las responsabilidades de ambos gobiernos.
¿Qué significa para Honduras?
Para Honduras, la votación representa una oportunidad para observar cómo se posiciona el país ante uno de los asuntos recurrentes de la política exterior latinoamericana y las relaciones entre Washington y La Habana.
El resultado también permitirá evaluar si los cambios políticos registrados en la región tienen repercusiones en las decisiones diplomáticas de los países ante Naciones Unidas.
No obstante, cualquier conclusión sobre un eventual cambio en la posición hondureña dependerá del voto que emita su representación diplomática y de la postura oficial que adopte el Gobierno.
La resolución de la Asamblea General no tiene carácter jurídicamente vinculante, pero constituye una expresión del posicionamiento de los Estados miembros frente a las sanciones estadounidenses contra Cuba.
Estados Unidos e Israel han votado en contra de la iniciativa en casi todas las ocasiones. La principal excepción para Washington ocurrió en 2016, durante la administración del entonces presidente Barack Obama, cuando optó por abstenerse.
El resultado de este miércoles permitirá conocer si se mantiene el amplio respaldo internacional a la resolución o si se profundizan los cambios observados en la votación anterior.