Honduras
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El Gobierno prevé aprobar en los próximos días la Política Nacional de Vivienda, una estrategia orientada a reactivar la construcción de viviendas de interés social mediante un nuevo esquema de subsidios y financiamiento que busca reducir las barreras de acceso a la vivienda para familias de menores ingresos.
La propuesta, denominada Plan Nacional para la Inclusión Financiera en Vivienda 2026-2030, ya fue socializada con desarrolladores inmobiliarios y entidades bancarias y sería aprobada por el Consejo de Ministros. Posteriormente deberá publicarse en el diario oficial La Gaceta para entrar en vigor.
La implementación del plan será posible tras la aprobación, la semana pasada, de un financiamiento de 400 millones de dólares (unos 10,716 millones de lempiras) por parte del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF).
En entrevista con LA PRENSA, Francis Argeñal, ministra de la Secretaría de Vivienda y Asentamientos Humanos (Seviah), confirmó que el plan ya concluyó su etapa de socialización y se encuentra listo para su aprobación en Consejo de Ministros en los próximos días.
La nueva política parte de un diagnóstico que identifica una brecha entre los ingresos de los hogares hondureños y las condiciones actuales del financiamiento hipotecario. Según el documento al que tuvo acceso este rotativo, una vivienda social con un valor de 900,000 lempiras, financiada a 25 años con una tasa cercana al 14%, genera una cuota mensual aproximada de 10,800 lempiras, mientras que la capacidad máxima de pago de un hogar que percibe un Salario Mínimo de Referencia (SMR) se estima en 5,411 lempiras mensuales.
Para cerrar esa diferencia, la Seviah plantea combinar distintos productos financieros, subsidios, garantías y una plataforma digital denominada Sistema Nacional de Vivienda (Sinavi), que permitirá conectar a las instituciones participantes para agilizar la precalificación de los solicitantes, la asignación de subsidios y el seguimiento de los trámites.
El nuevo esquema contempla la aplicación conjunta de dos mecanismos de apoyo estatal: el Bono Directo a la Cuota (BDC) y el Subsidio Directo a la Cuota (SDC).
El BDC consiste en un aporte único destinado a reducir la prima o el capital del préstamo. Este beneficio estará dirigido exclusivamente a hogares con ingresos de entre uno y cuatro Salarios Mínimos de Referencia, tomando como base un SMR de 18,036.18 lempiras.
La propuesta establece que los hogares con ingresos superiores a cuatro salarios mínimos de referencia no podrán acceder a este beneficio.
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En el caso de la vivienda nueva, el monto del bono variará según el nivel de ingresos y el tipo de vivienda. Las viviendas multifamiliares recibirán un subsidio mayor debido a su contribución a la densificación urbana y al uso más eficiente del suelo.
El Subsidio Directo a la Cuota (SDC), por su parte, reduce directamente la mensualidad del préstamo durante los primeros diez años del crédito. El aporte estatal disminuirá gradualmente cada año hasta desaparecer a partir del año 11, cuando el beneficiario asumirá el pago completo de la cuota.
De acuerdo con la propuesta, para una vivienda unifamiliar el subsidio comenzará en aproximadamente 2,773 lempiras mensuales durante el primer año y disminuirá hasta 339 lempiras en el décimo año. En las viviendas multifamiliares iniciará en alrededor de 3,301 lempiras y descenderá a 403 lempiras en el mismo período.
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El Gobierno aclara que los beneficiarios no deberán elegir entre uno u otro apoyo, ya que ambos subsidios fueron diseñados para aplicarse de manera complementaria, con el objetivo de facilitar el acceso al financiamiento y reducir el peso de las cuotas durante los primeros años del préstamo.
Según el plan, la combinación de ambos beneficios representa un valor presente estimado de 153,078 lempiras por hogar en viviendas unifamiliares y de 182,184 lempiras en viviendas multifamiliares.
El documento sostiene que la aplicación conjunta del BDC y el SDC tendrá un impacto directo en la inclusión financiera al disminuir tanto el pago inicial como la cuota mensual.
Como ejemplo, señala que una familia que percibe un salario mínimo y adquiere una vivienda unifamiliar valorada en 900,000 lempiras, financiada a 25 años, reduciría su cuota mensual durante el primer año de 7,863 a 4,697 lempiras, equivalente a una tasa de interés efectiva de 3.89% en ese período.
En el caso de una vivienda multifamiliar valorada en 1.2 millones de lempiras, financiada a 25 años con una tasa del 9.5%, la cuota mensual del primer año pasaría de 10,484 a 6,436 lempiras tras aplicar un BDC de 82,500 lempiras junto con el subsidio mensual, lo que equivale a una tasa de interés efectiva de 4.19% durante el primer año.
De acuerdo con el Plan Nacional para la Inclusión Financiera en Vivienda 2026-2030, los recursos estarán focalizados en hogares con ingresos de uno a dos salarios mínimos, tanto del sector formal como del informal. La meta es que más del 50% de los beneficiarios pertenezca a estos segmentos prioritarios.
El programa contempla viviendas sociales unifamiliares con precios de mercado de entre 900,000 y 1,250,000 lempiras, financiadas a 25 años.
También incluye viviendas sociales multifamiliares con valores de entre 1.25 y 1.4 millones de lempiras, igualmente con financiamiento a 25 años.
Los fondos, es decir los 400 millones de dólares (unos 10,716 millones de lempiras) aprobados por el CAF serán canalizados a través de Banhprovi, que los colocará mediante su esquema de banca de segundo piso. Los requisitos son los mismos, el principal y obligatorio es no poseer ninguna otra vivienda o bien inmueble a su nombre, ya que este financiamiento está destinado exclusivamente para la adquisición de una primera vivienda.
Copia del Documento Nacional de Identificación (DNI) y copia del RTN, constancia de trabajo con deducciones y constancia de ingresos, constancia de no poseer bienes inmuebles emitida por el Instituto de la Propiedad (IP), estados de cuenta de ahorros o planilla y constancia bancaria con saldos promedio de los últimos 12 meses, recibo de servicios públicos reciente y croquis de su vivienda actual.
Además del financiamiento para la compra de vivienda nueva, el plan incorpora una línea de microcréditos de hasta 300,000 lempiras para mejorar viviendas existentes, con un subsidio de hasta 45,000 lempiras.
Otra de las modalidades previstas es la denominada vivienda productiva, que permitirá financiar en una sola cuota tanto la vivienda como un negocio generador de ingresos para el hogar.
El documento también plantea sustituir el esquema tradicional de redescuento por un modelo integral que trasladará el financiamiento de los préstamos a la banca privada, mientras el Estado concentrará su participación en la entrega de subsidios.
Según las estimaciones contenidas en la propuesta, este cambio permitiría multiplicar por diez el alcance de los recursos públicos, ya que el sistema actual compromete el 100% del valor de cada préstamo, mientras que el nuevo esquema destinaría el apoyo estatal únicamente a subsidios.