Este domingo 12 de abril, la comunidad garífuna conmemora 229 años de presencia en Honduras, recordando la travesía de 1797 desde la isla de San Vicente. Sin embargo, más allá de la celebración cultural, la efeméride encuentra a este pueblo frente a múltiples retos para su supervivencia.
Gregoria Jiménez, presidenta de la Organización de Desarrollo Étnico Comunitario (Odeco), señaló que el Estado hondureño mantiene una deuda histórica que no se resuelve con actos ceremoniales, sino con políticas de inclusión real.
Uno de los principales reclamos de la dirigencia garífuna es la exclusión en los espacios de toma de decisiones. “Usted no ve un ministro o líderes en otros altos cargos de la comunidad garífuna porque están excluidos. La exclusión se da precisamente en los puestos donde se decide el rumbo del país”, afirmó Jiménez.
Asimismo, el conflicto por la tierra continúa siendo uno de los puntos más críticos. Según la líder, las comunidades siguen siendo víctimas del despojo de sus territorios ancestrales y de la explotación de recursos naturales.
A esto se suma el incumplimiento estatal de las sentencias emitidas por la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH), en casos como Triunfo de la Cruz y Cayos Cochinos. “Ya hay dictámenes a favor de las comunidades y no hay respuesta por parte del Estado para cumplir estas sentencias”, lamentó.
Pérdida de identidad
Dirigentes garífunas advierten que la crisis económica y la inseguridad están impulsando un éxodo que amenaza con debilitar el legado cultural de este pueblo. La migración, señalan, provoca que las nuevas generaciones pierdan contacto con sus tradiciones, costumbres y lengua materna.
La defensa del territorio se ha convertido en una actividad de alto riesgo. “Varios dirigentes han tenido que abandonar el país tras recibir amenazas de muerte por proteger sus tierras. Está en peligro el legado que podamos entregar a las nuevas generaciones”, concluyó Jiménez.
Demandas al nuevo gobierno
Ante este panorama, el pueblo garífuna plantea una agenda a la administración del presidente Nasry Asfura, centrada en la inclusión política, con el nombramiento de representantes garífunas en cargos de alto nivel.
También proponen el establecimiento de un diálogo directo con el Gobierno, así como garantías de seguridad jurídica y mejoras en los accesos viales a las comunidades, actualmente en condiciones precarias.
Iriona se viste de gala
La comunidad de San José de la Punta, en el municipio de Iriona, departamento de Colón, será el epicentro de la conmemoración.
Las actividades iniciarán este sábado 11 de abril con una asamblea general, en la que líderes de distintas comunidades discutirán los principales desafíos del pueblo garífuna.
El encuentro concluirá con la redacción de un manifiesto que será entregado a las autoridades, en el que se priorizarán demandas como la mejora de la infraestructura hospitalaria y el fortalecimiento de la educación bilingüe intercultural.
El domingo 12 de abril, día central de la conmemoración, contará con la participación de líderes garífunas, autoridades locales y departamentales, así como invitados especiales. Las actividades incluirán danzas tradicionales y la degustación de gastronomía ancestral.
“Este aniversario es una oportunidad para recordarle al país que seguimos aquí, pero también para exigir que el presupuesto estatal llegue a nuestras comunidades en forma de escuelas y centros de salud dignos”, expresó uno de los organizadores del evento.
Se espera que cientos de personas de comunidades cercanas participen en la conmemoración para celebrar la herencia de un pueblo que, desde su llegada en 1797, lucha por preservar su identidad frente a diversos desafíos.