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Familia de Yubissa pide que DPI investigue su crimen

  • Actualizado: 18 julio 2018 /

Tres peticiones formuló la familia de Sherill Yubissa a la Atic: que se retire del caso, que les devuelvan el vehículo y las pertenencias de la jefa de la Atic.

Tegucigalpa, Honduras.

Los familiares de Sherill Yubissa Hernández Mancía (29 años), no conciben el suicidio. Para ellos el poco avance en las investigaciones sobre el asesinato de la investigadora, las contradicciones, los indicios que observaron en el cuerpo de la jefa de la Atic y el dictamen que Medicina Forense les entregó les hace exigir justicia a las autoridades.

Son tres peticiones concretas las que formulan a la Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic): Que se retiren de la investigación, que entreguen el vehículo y también las pertenencias de la joven.

“Van 38 días de su muerte y no avanza la investigación. La familia pide ante las fallas detectadas en el manejo del caso, que se retire la Atic de la investigación y que sea la Dirección Policial de Investigación, quien lo retome. A más de un mes, la escena está supercontaminada, pero ellos harán su trabajo para que nos digan quién mató a Sherill.

Además, les pedimos que nos devuelvan el vehículo, que no formó parte de la escena, y las pertenencias de ella”, dijo uno de los familiares que pidió, por seguridad, omitir su nombre.

Preparativos. En Jesús de Otoro, la familia Hernández está más unida que nunca y se preparan para el rezo que harán a Yubissa, al conmemorarse los 40 días de su muerte. “Se hará el rezo en la casa, iremos al cementerio y pediremos a Dios que se dé con los culpables. Ella era incapaz de quitarse la vida, no se suicidó” dijo otro de los parientes.

El 12 de julio fue el cumpleaños más triste que pasó la madre de Sherill Yubissa, eran otros los planes que tenían. La jefa de la Atic quería una celebración a lo grande, había reunido a sus tíos y primos para dar la fiesta sorpresa a su progenitora, pero no lo logró. Ahora, en Otoro, la casa donde vivió Sherill no es la misma, el vacío está presente.

Los recuerdos de la joven afloran en cada rincón, nada es igual desde que les avisaron de su muerte. “Ha sido un tiempo duro, difícil, tortuoso el que hemos vivido. No solo es cargar con la pérdida de un ser maravilloso, sino también de la falta de respuestas. Ella era una agente ejemplar y no entendemos por qué no se preocuparon por investigar de forma rápida su muerte”, dijo otra de las familiares.

La exigencia de los familiares de Sherill es de justicia. Su dolor se intensifica cada día y aseguran que lo único que les devolverá un poco de paz será que el caso se esclarezca. Nada devolverá a Sherill, pero no quieren que la muerte de la joven quede impune.