La Ceiba, Honduras. La constante erosión costera mantiene en máxima alerta a la comunidad garífuna de Corozal, donde el mar ha avanzado de forma agresiva en los últimos días, devorando al menos 50 metros de playa y dejando las olas a escasos pasos de las viviendas.
Espacios que antes servían para el esparcimiento comunitario y el trabajo en la zona costera hoy están totalmente sumergidos. Ante la amenaza y el impacto del fuerte oleaje, los pobladores han comenzado a colocar sacos llenos de arena como una medida para contener el embate del agua.
Espacios que antes servían para el esparcimiento comunitario y el trabajo de la zona costera hoy están totalmente sumergidos. Ante la amenaza y el impacto del fuerte oleaje, los pobladores han comenzado a colocar sacos llenos de arena como una medida para contener el embate del agua.
"Es alarmante lo que estamos viviendo, no podemos dormir porque el mar se puede meter ya que ha pasado más del límite. A la casa vecina el mar ya se la estaba llevando y tuvo que colocar unos sacos de arena para evitar más daños", manifestó Yobel Tejada, habitante afectado.
"Los pescadores estamos preocupados porque los cayucos ya no encontramos dónde colocarlos, estamos en alerta", agregó Tejada.
Abandono y respuesta oficial
Los vecinos de Corozal expresaron su malestar ante la falta de presencia inmediata de los organismos de socorro para evaluar las pérdidas y los riesgos estructurales en la zona.
Por su parte, Jaris Chirinos, miembro del Comité de Emergencia Municipal (Codem), atribuyó el fenómeno al cambio climático global y las variaciones en las mareas.
"Todo esto es resultado de una variedad climática que estamos viviendo a nivel mundial, nos queda adoptar medidas de cómo adaptarnos a la naturaleza", explicó Chirinos.
Agregó que "se han hecho varias inspecciones en Corozal y en el casco urbano se han realizado obras de mitigación para reducir los efectos del cambio climático. Se espera que también se hagan en estas aldeas para reducir los daños".
Mientras se concretan las obras de mitigación prometidas, la incertidumbre predomina en esta histórica comunidad garífuna, cuyos habitantes temen perder sus hogares si el mar continúa avanzando.