Con la mirada fija en el horizonte y una sonrisa que refleja alegría, Jorge Romero, vecino del emblemático barrio Inglés de La Ceiba, Atlántida, norte de Honduras, resume el sentir de toda una comunidad, tras formarse los primeros quinientos metros de playa. "Teníamos más de 20 años que no mirábamos playa en este sector", expresó Romero.
Lo que hasta hace poco era un escenario de destrucción, donde el mar avanzaba implacable sobre la tierra, hoy muestra una faceta distinta.
La formación de estos nuevos bancos de arena no es casualidad; es el resultado de un esfuerzo conjunto entre habitantes, empresarios locales y alcaldía municipal.
Durante los últimos años, el fuerte oleaje y las marejadas constantes se convirtieron en el peor enemigo de la zona. Las cifras son desgarradoras: alrededor de 30 viviendas fueron destruidas por el mar, dejando a decenas de familias en la calle.
Ante la emergencia, los vecinos no se quedaron de brazos cruzados. Utilizando material pétreo y construyendo espigones artesanales, lograron frenar el avance de las olas.
Este esfuerzo ciudadano ha servido como "plan de choque" mientras la Municipalidad de La Ceiba inicia formalmente el proyecto de protección costera.
Proyecto de Protección Costera
La recuperación de los primeros mil metros de playa en la "Zona Viva" ha servido como prueba de concepto. Según el gerente municipal, Saúl Salgado, el proyecto integral ya está en marcha.
"El proyecto de protección costera se encuentra en etapa de licitación pública luego que la corporación municipal lo aprobara. Vamos a lanzar la convocatoria para que las empresas interesadas en construir una batería de catorce espigones presenten sus ofertas", aseguró Salgado.
El proyecto de protección costera contempla desde el sector del Rompeolas hasta la quebrada de Adán, adelante de la colonia Miramar. La inversión en la obra es de aproximadamente 12 millones de lempiras, para la recuperación total de las playas y protección de las viviendas.
Para Jorge Romero, quien también es presidente del patronato de barrio Inglés, la promesa del alcalde ceibeño Bader Dip es una luz al final del túnel. "Los espigones van porque el alcalde lo ha prometido y ya se ha visto que con estos trabajos la playa se forma", recalcó Romero con optimismo.
Con la licitación en curso, La Ceiba se prepara para recuperar no solo su atractivo turístico frente al centro de la ciudad, sino también la tranquilidad de las familias que, por años, durmieron con el temor de que el mar reclamara sus hogares.