La conflictividad agraria en el departamento de Colón, en el norte de Honduras, se mantiene en un ambiente de alta tensión tras la invasión de la Finca Agrícola Blanca, ubicada en la comunidad El Tumbador y propiedad del empresario y político Óscar Nájera, ocurrida el pasado 18 de diciembre.
A este caso se suma la ocupación del complejo residencial Trujillo Beach Eco, situado en el sector de Marañones y propiedad de inversionistas canadienses, que fue usurpado dos meses antes.
Según datos del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep), actualmente se reportan alrededor de 66,000 manzanas de tierra agrícola invadidas en 17 municipios de ocho departamentos del país, principalmente en Colón y Atlántida.
De acuerdo con el Cohep, esta problemática ha generado pérdidas estimadas en unos 2,400 millones de lempiras y la pérdida de aproximadamente 220,000 empleos.
Ante este panorama, y apesar que la expresidenta Xiomara Castro nombró una comisión encabezada por Francisco Fúnez, exministro del Institituto Nacional Agrario (INA) para encontarle una salida al conflicto agrario, en cuatro años no se tuvieron avances.
A mediados de febrero de 2022 se firmó un acuerdo entre el Gobierno con la Plataforma Agraria y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (Copa), en busca de una salida al conflicto, pero no rindió frutos.
"Las invasiones han provocado que se pierdan inversiones y que muchos empresarios se dediquen a otro rubro. Aquí los jóvenes están emigrando al Norte. El gobierno anterior nos quedó a deber porque no hubo avances en la solución de este conflicto", aseguró Ramón Molina, un productor independiente del rubro de la palma africana.
El empresario agrícola también hizo un llamado al nuevo gobierno del presidente Nasry Asfura para que "ponga sus buenos oficios en parar las invasiones porque hay mucha inseguridad jurídica en el país".
Desalojos
Sin bien es cierto durante la administración anterior hubo varios desalojos, recuperándose centenares de hectáreas de plantaciones de palma africana, estas volvían a ser invadidas al no haber seguridad.
Un ejemplo es la Finca Agrícola Blanca con una una extensión aproximada de 656 hectáreas el sector de El Tumbador en Trujillo, que fue invadida el pasado 18 de diciembre. El 26 de enero de 2022, ya había sido ocupada por integrantes del Movimiento Unificado Campesinos del Aguán (Muca).
Posteriormente, el 17 de enero de 2024, fue recuperada tras una orden judicial, luego de casi dos años de ocupación, lo que permitió la restitución de la finca a su propietario, para luego ser invadida nuevamente.
El pasado 8 de diciembre la finca Camarones, ubicada en la aldea Quebrada de Arena en Tocoa, fue desalojada por la Policía tras una orden judicial luego de dos años invadida. En ese predio permanecían asentadas aproximadamente 200 familias campesinas.
Sin embargo, el grupo denominado Los Cachos atacó a los socios de la Cooperativa y enfrentó a los policías. En la refriega resultaron heridos varios campesinos, entre ellos Wendy Castro, sub coordinadora de la Plataforma Agraria y varios agentes policiales.
Un conflicto que supera los 200 muertos
En las últimas décadas el conflicto agrario ha dejado alrededor de 200 muertos. El más reciente fue el 17 de enero pasado cuando un grupo armado atacó la Cooperativa Campesina 9 de Agosto y asesinó a Marvin Ramírez Ramos, miembro de dicha cooperativa.
Johnny Rivas, dirigente campesino, dijo en su momento a Diario LA PRENSA que la Plataforma Agraria y la Coordinadora de Organizaciones Populares del Aguán (Copa), tienen alrededor de 20 años de llevar un proceso legal para tratar de recuperar las tierras.
El conflicto por la tenencia de la tierra en el departamento de Colón, tiene su raíz a inicios de 1970 cuando esas tierras fueron asignadas a los campesinos por parte del Gobierno, en la denominada Reforma Agraria. Así nacieron las cooperativas Camarones, Tranvío y El Chile.
A inicios de 1990 el extinto presidente Rafael Leonardo Callejas creó la Ley de Modernización Agrícola y las tierras pasaron a ser usufructuadas por agroindustriales para modernizar el agro. Los campesinos fueron indemnizados, mientras que otros las vendieron y hoy las reclaman, en lo que ellos llaman recuperación.