Hondureña pasó 20 años presa en Texas, fue declarada inocente y ahora ICE quiere deportarla
Indignación y repudio sacuden las redes por el caso de la hondureña Carmen Mejía, quien fue acusada de causar la muerte de un niño estadounidense, pese a declarar siempre su inocencia
- Actualizado: 10 de marzo de 2026 a las 15:48 -
La historia de la madre hondureña Carmen Mejía conmovió a miles de ciudadanos estadounidenses e hispanos, luego de que buscara un futuro mejor en Estados Unidos y terminara pasando más de dos décadas en prisión por un crimen que no cometió.
Doña Carmen Mejía llegó a Estados Unidos en 1995 junto a sus hijos. Tenía Estatus de Protección Temporal (TPS) y trabajaba como niñera para sostener a su familia.
El 28 de julio de 2003 su vida cambió para siempre. Mientras amamantaba a su hijo menor, su hija mayor intentaba bañar a un bebé de 10 meses al que ella cuidaba.
La vivienda donde vivían tenía un calentador de agua defectuoso que alcanzaba temperaturas cercanas a 148 grados Fahrenheit. El bebé sufrió graves quemaduras y falleció poco después.
Las autoridades acusaron a Mejía por la muerte del menor. En el juicio, la fiscalía presentó expertos que aseguraron que las lesiones solo podían ser intencionales.
Con ese testimonio, la madre hondureña fue condenada a cadena perpetua, a pesar de no tener antecedentes penales. La sentencia la separó de sus cuatro hijos durante más de dos décadas.
Durante 22 años y siete meses, doña Carmen insistió en su inocencia desde la prisión. Un antiguo alguacil recordó que en sus primeros años de encierro la veía llorar constantemente.
El caso fue revisado nuevamente en 2021 y llegó a una nueva audiencia. La Corte de Apelaciones Penales de Texas concluyó el 9 de marzo de 2026 que Mejía era “realmente inocente” del homicidio.
En la Corte de Distrito del condado de Travis, el juez P. David Wahlberg firmó la exoneración con lágrimas en los ojos, reconociendo la injusticia que había sufrido. Concluyeron que fue "un accidente".
Mejía recuperó su libertad el pasado lunes y agradeció entre lágrimas: “Dios me hizo el milagro”. Sin embargo, autoridades advirtieron que ICE podría detenerla y deportarla en las próximas 48 horas tras el vencimiento de su estatus temporal, pese a haber vivido 30 años en Estados Unidos y haber sido condenada injustamente.