Así destroza la tos ferina el pecho de un bebé: tose hasta ponerse morado...
No completar el esquema de vacunación de un bebé puede doler toda la vida. La tosferina no solo enferma, sino que asfixia lentamente al bebé. En Honduras ya causó la muerte de ocho pequeños, pero es una enfermedad prevenible
- Actualizado: 10 de marzo de 2026 a las 16:44 -
La tosferina no es una tos cualquiera. Es una infección bacteriana altamente contagiosa que golpea con mayor dureza a los lactantes, especialmente a los menores que aún no han completado su esquema de vacunación. En Honduras, la Secretaría de Salud reporta la muerte de ocho menores y 76 casos confirmados, en especial, en población no vacunada o con esquemas incompletos.
La tosferina, también conocida como pertussis o “whooping cough”, es una infección respiratoria altamente contagiosa causada por la bacteria Bordetella pertussis, que se transmite de persona a persona a través de gotitas expulsadas al toser o estornudar. La Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte que está presente en todos los países y que sigue siendo especialmente peligrosa para los niños pequeños.
En un bebé, el drama suele comenzar engañando a todos. Según la OMS y la Organización Panamericana de la Salud (OPS), los primeros síntomas pueden parecer un resfriado común: moqueo, nariz tapada, fiebre baja y una tos leve. Ese arranque silencioso es justamente una de las razones por las que la enfermedad puede avanzar antes de ser reconocida.
Después llega la fase más dura: accesos de tos rápidos, violentos e incontrolables. La OMS describe esos episodios como paroxismos que dejan al niño exhausto y con dificultad para respirar; en los casos clásicos aparece el sonido agudo al intentar tomar aire, pero en muchos bebés ese “gallo” ni siquiera se escucha.
Lo más alarmante en los lactantes es que muchos no tosen como lo haría un niño mayor o un adulto. La OMS señala que en bebés puede presentarse apnea, es decir, pausas peligrosas en la respiración, y cianosis, cuando el pequeño empieza a ponerse azul o morado por la falta de oxígeno. Ahí la enfermedad deja de parecer una tos y se convierte en una emergencia.
Eso explica por qué la tosferina castiga con tanta crueldad a los cuerpos pequeños. Un bebé tiene vías respiratorias estrechas, menor reserva de oxígeno y menos capacidad para soportar episodios repetidos de tos intensa. Cuando sobrevienen las pausas respiratorias y la dificultad para jalar aire, el desgaste físico puede ser fulminante en cuestión de horas o días; esa vulnerabilidad extrema en lactantes es advertida por la OMS y la OPS.
La OPS detalla que una de las complicaciones relativamente comunes es la neumonía, mientras que también pueden presentarse convulsiones y enfermedad cerebral, aunque estas últimas son más raras. La propia OMS subraya que la tosferina puede provocar complicaciones graves e incluso la muerte, sobre todo en bebés y niños pequeños. Remedios caseros como la miel no suelen funcionar ante cuadros complicados.
Además del sufrimiento respiratorio, la enfermedad puede prolongarse por semanas. La OPS indica que muchas niñas y niños que contraen tosferina padecen ataques de tos durante cuatro a ocho semanas, una duración que en un lactante significa agotamiento sostenido, dificultad para alimentarse, vómitos posteriores a la tos y un riesgo mayor de deshidratación y hospitalización.
La mayor amenaza recae sobre quienes todavía no tienen defensas suficientes. La Secretaría de Salud de Honduras recordó el 27 de febrero de 2026 que la vacuna que protege contra la tosferina se inicia a los 2 meses de edad. Antes de ese momento, el recién nacido depende en gran medida de los anticuerpos que la madre le transfiera durante el embarazo.
Por eso la vacunación en el embarazo también es una pieza clave de supervivencia infantil. La OMS recomienda inmunizar a la embarazada en el segundo o tercer trimestre para maximizar el paso de anticuerpos al bebé, mientras la OPS insiste en priorizar la vacunación materna en contextos de brotes y en fortalecer la protección de quienes cuidan recién nacidos.
En Honduras, la protección oficial contra la tosferina forma parte del esquema nacional. La Secretaría de Salud señala que la vacuna pentavalente protegía contra difteria, tosferina, tétanos, hepatitis B y Haemophilus influenzae tipo b, y que desde el primer trimestre de 2026 se incorporó la vacuna hexavalente, que añade poliomielitis y se aplica a los 2, 4 y 6 meses de edad.
La misma Secretaría de Salud también mantiene refuerzos con DPT en la infancia. En su información oficial de jornadas de vacunación, Honduras establece un primer refuerzo de DPT a los 18 meses y un segundo refuerzo a los 4 años, una medida que busca sostener la protección y cerrar brechas en una enfermedad que reaparece cuando bajan las coberturas.
Las autoridades sanitarias de las Américas han advertido justamente sobre ese rebrote. En junio de 2025, la OPS llamó a reforzar la vigilancia y la vacunación infantil por el aumento de casos en la región, y en diciembre de 2025 reiteró que los niños menores de 12 meses son el grupo más afectado. También recomendó que los países mantengan al menos 95% de cobertura con las tres dosis de DTP en menores de un año.
Honduras no está fuera de esa alerta. La Secretaría de Salud informó oficialmente que en 2025 se confirmaron 73 casos y 6 fallecimientos por tosferina, principalmente en población no vacunada o con esquema incompleto; además, al 27 de febrero de 2026 reportó 40 casos y 4 fallecimientos bajo condiciones similares. Esos datos retratan por qué la enfermedad volvió a encender alarmas en el país.