La violencia en Honduras continúa forzando el desplazamiento interno de cientos de mujeres, una realidad que evidencia las "profundas desigualdades" que la sociedad no debe seguir "normalizando", advirtió este sábado la Agencia de la ONU para los Refugiados (Acnur).
"Ninguna mujer debería verse obligada a huir de su hogar para salvar su vida", subrayó la representante de la Acnur en el país centroamericano, Kathryn Lo, en la víspera del Día Internacional de la Mujer, según un comunicado del Comisionado Nacional de Derechos Humanos (Conadeh).
Lo aseguró que la violencia continúa "desplazando" a muchas mujeres en Honduras debido a las "profundas desigualdades que no podemos permitir que se sigan normalizando".
Entre 2016 y 2025, el Conadeh atendió 4.743 quejas de mujeres por desplazamiento forzado interno, un fenómeno que Honduras reconoció en 2013 debido a la violencia que afecta al país centroamericano.
La funcionaria de Acnur enfatizó la importancia de actuar con "mayor urgencia" para prevenir la violencia estructural y garantizar "protección efectiva" a las víctimas.
Para enfrentar este desafío, Lo planteó la necesidad de fortalecer la Ley de Prevención, Atención y Protección de las Personas Desplazadas Internamente por la Violencia, aprobada en 2022, así como la Ley de Casas Refugios y optimizar los protocolos de respuestas para reducir la vulnerabilidad de las mujeres en riesgo de desplazamiento.
Según el Conadeh, las mujeres y niñas en Honduras enfrentan "múltiples" formas de violencia, tanto en espacios domésticos como públicos, que las obligan a abandonar sus hogares para proteger su vida y la de sus familias.
La coordinadora de la Defensoría de Movilidad Humana del Conadeh, Elsy Reyes, dijo que muchas de las denuncias presentadas ante el organismo están relacionadas con amenazas (39 %), violencia doméstica (16 %), el asesinato de familiares (10 %), el despojo, usurpación y destrucción de bienes (7 %), tentativa de homicidio (6 %) y violencia intrafamiliar (5 %).
Agregó que las amas de casa son las que más se desplazan forzosamente (38 % de los casos), seguidas por comerciantes (15 %), docentes (12 %), trabajadores de la salud (4 %), abogados (3 %) , estudiantes (2 %) y defensores de tierra y medioambiente (1 %).
Reyes señaló, además, que entre los principales agresores figuran personas conocidas en el 28 % de los casos, seguidos por parejas y exparejas (24 %), desconocidos o delincuentes (16 %), maras y pandillas (16 %), familiares (7 %), y policías (7 %).
La defensora de los derechos humanos destacó la urgencia de trabajar "fuertemente" en la creación de entornos "seguros" que garanticen a las mujeres una vida "libre de violencia" y eviten su desplazamiento forzado.
Para Reyes, es fundamental fortalecer la investigación, la prevención integral de la violencia y fomentar una cultura de paz basada en el respeto hacia las mujeres y las niñas.