La Paz, Honduras.
El grito aguerrido invadió el sepulcro: ¡viva Rosuco, que viva!, respondieron a coro los presentes, mientras amigos y familiares lanzaban flores al descender el féretro a la fosa.
El cuerpo del expresidente Roberto Suazo Córdova (de 91 años) quedó a unos pasos de la entrada principal del cementerio general de La Paz, para que la gente pueda ir a visitarlo.
El presidente número 27 de la historia de Honduras falleció el sábado a las 5:20 am en el Hospital Militar de la capital después de haber sido intervenido quirúrgicamente. Desde las 8:00 am del sábado empezaron las actividades de funerales de Estado, que finalizaron ayer con las exequias en la ciudad de La Paz, la tierra que vio nacer a Suazo Córdova.
Ayer, en horas de la tarde, las campanas de la ermita Perpetuo Socorro sonaron para despedirlo.
Una valla de efectivos de las Fuerzas Armadas (FF AA), encabezada por el alto mando, se formó en la salida de la iglesia donde el popular Rosuco hacía sus oraciones y confesiones.
Las notas del Himno Nacional eran entonadas por un pueblo que lloró de principio a fin su partida sin retorno, mientras los aplausos se convirtieron en un coro permanente.
El ataúd cubierto con el pabellón nacional comenzó a salir de la iglesia y a pesar que los militares quisieron proteger el féretro hasta el vehículo que lo trasladaría al camposanto, la gente se inclinaba para poder tocarlo.
Cientos de paceños, entre niños, jóvenes y adultos, salieron a llorar la pérdida de unos de los hijos más connotados de esta ciudad. “Gracias a Rosuco llegó el desarrollo a La Paz, las carreteras, escuelas, hospitales”, dijo una señora mientras caminaba al cementerio general, adonde fue sepultado.
A la vela, que se realizó desde el sábado por la noche y que se extendió hasta ayer a las 3:00 pm, no solamente llegaron liberales, que fue la causa política de toda su existencia.
El expresidente Porfirio Lobo Sosa llegó en la mañana a darle el último adiós, mientras que en horas del mediodía asistió el expresidente liberal Roberto Micheletti.
“Este pueblo ha perdido a un gran ciudadano y su legado debe ser imitado por todos los hondureños”, exclamó el párroco Virgilio Sandoval, de la ermita que se construyó con apoyo del expresidente. En la actos fúnebres no faltaron las legendarias canciones del Partido Liberal, que narran la historia que han librado los liberales.
Aunque el sepulcro está cerca de la iglesia, el recorrido duró una hora, pues el cuerpo salió a las 4:15 pm y llegó a las 5:20 pm. Mientras se realizaban los actos fúnebres, dos aviones Tucano-T27 de la Fuerza Aérea Hondureña surcaron el cielo paceño.
Después de hacer tres sobre vuelos por el camposanto, un avión se elevó en dirección vertical hacia el cielo, como despidiendo el espíritu y el alma del hombre que encabezó el retorno de la democracia a Honduras.
Despedida
“En nombre de todos mis soldados vengo a decirle, señor presidente, el alto mando de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas le decimos que le respetamos y lo admiramos”, expuso el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF AA, general de división, René Orlando Ponce Fonseca.
Las FF AA dispararon 19 cañonazos, tocaron las trompetas y le entregaron el pabellón nacional a su familia, con todos los honores como lo merecía el primer presidente de la era constitucional de Honduras desde 1982.
El grito aguerrido invadió el sepulcro: ¡viva Rosuco, que viva!, respondieron a coro los presentes, mientras amigos y familiares lanzaban flores al descender el féretro a la fosa.
El cuerpo del expresidente Roberto Suazo Córdova (de 91 años) quedó a unos pasos de la entrada principal del cementerio general de La Paz, para que la gente pueda ir a visitarlo.
El presidente número 27 de la historia de Honduras falleció el sábado a las 5:20 am en el Hospital Militar de la capital después de haber sido intervenido quirúrgicamente. Desde las 8:00 am del sábado empezaron las actividades de funerales de Estado, que finalizaron ayer con las exequias en la ciudad de La Paz, la tierra que vio nacer a Suazo Córdova.
Ayer, en horas de la tarde, las campanas de la ermita Perpetuo Socorro sonaron para despedirlo.
| Aviones de la Fuerza Aérea sobrevolaron los cielos de La Paz, la tierra que vio nacer al expresidente Roberto Suazo Córdova.
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Las notas del Himno Nacional eran entonadas por un pueblo que lloró de principio a fin su partida sin retorno, mientras los aplausos se convirtieron en un coro permanente.
El ataúd cubierto con el pabellón nacional comenzó a salir de la iglesia y a pesar que los militares quisieron proteger el féretro hasta el vehículo que lo trasladaría al camposanto, la gente se inclinaba para poder tocarlo.
Cientos de paceños, entre niños, jóvenes y adultos, salieron a llorar la pérdida de unos de los hijos más connotados de esta ciudad. “Gracias a Rosuco llegó el desarrollo a La Paz, las carreteras, escuelas, hospitales”, dijo una señora mientras caminaba al cementerio general, adonde fue sepultado.
| Su pueblo lo despidió con cariño.
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El expresidente Porfirio Lobo Sosa llegó en la mañana a darle el último adiós, mientras que en horas del mediodía asistió el expresidente liberal Roberto Micheletti.
“Este pueblo ha perdido a un gran ciudadano y su legado debe ser imitado por todos los hondureños”, exclamó el párroco Virgilio Sandoval, de la ermita que se construyó con apoyo del expresidente. En la actos fúnebres no faltaron las legendarias canciones del Partido Liberal, que narran la historia que han librado los liberales.
Aunque el sepulcro está cerca de la iglesia, el recorrido duró una hora, pues el cuerpo salió a las 4:15 pm y llegó a las 5:20 pm. Mientras se realizaban los actos fúnebres, dos aviones Tucano-T27 de la Fuerza Aérea Hondureña surcaron el cielo paceño.
| Centenares de personas acompañaron el féretro con el cuerpo de Suazo Córdova.
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Despedida
“En nombre de todos mis soldados vengo a decirle, señor presidente, el alto mando de nuestras gloriosas Fuerzas Armadas le decimos que le respetamos y lo admiramos”, expuso el jefe del Estado Mayor Conjunto de las FF AA, general de división, René Orlando Ponce Fonseca.
Las FF AA dispararon 19 cañonazos, tocaron las trompetas y le entregaron el pabellón nacional a su familia, con todos los honores como lo merecía el primer presidente de la era constitucional de Honduras desde 1982.