Distrito Central. Con nuevas cámaras de vigilancia, sistemas de servicios básicos reparados y espacios distribuidos en pabellones, las autoridades penitenciarias habilitaron un módulo remodelado en el Centro Penitenciario Nacional de Támara, con capacidad para albergar a 1,300 personas privadas de libertad.
La recuperación del edificio representó una inversión estimada de entre cinco y seis millones de lempiras, informó el director del Instituto Nacional Penitenciario (INP), Walter Irán Amador Lacayo, durante la inauguración realizada este miércoles.
En el acto también participó la secretaria de Derechos Humanos, Leda García Pagán, junto con otros funcionarios.
Uno de los principales cambios fue la incorporación de alrededor de 60 cámaras, destinadas a mantener vigilancia permanente en el interior del inmueble y en sus espacios abiertos. Además, se repararon las instalaciones eléctricas, las tuberías de agua potable y el sistema de aguas residuales.
Aunque el edificio quedó completamente rehabilitado, las autoridades aclararon que los internos no podrán disponer de conexiones eléctricas individuales, debido a las restricciones establecidas para el funcionamiento del centro.
El módulo, que anteriormente era utilizado para albergar a personas sentenciadas, tendrá una nueva función: recibir a reclusos clasificados en los niveles de mínima y mediana seguridad. El proceso de distribución se completaría en los días posteriores a la inauguración, según lo previsto por las autoridades.
El director de Támara, teniente coronel Wiliam García, explicó que los ocupantes serán trasladados desde otros sectores en los que permanecieron mientras se ejecutaban las obras. La instalación es una de las nueve que integran el complejo penitenciario.
La distribución interna contempla celdas con capacidad para tres, seis y hasta 15 personas. La asignación de los espacios se realizará de acuerdo con la clasificación penitenciaria y el nivel de peligrosidad de cada recluso, precisaron los responsables del establecimiento.
La rehabilitación se presenta como una medida para aliviar la presión sobre el sistema carcelario. Según García, la población actual de Támara oscila entre 5,670 y 5,700 internos, debido a las variaciones que producen los ingresos y las salidas.
Amador Lacayo señaló que, pese a que la obra consistió en recuperar una estructura existente y no en construir un edificio nuevo, se buscó mejorar las condiciones para quienes serán alojados allí. La inauguración concluyó con una bendición religiosa y el reconocimiento a los privados de libertad que participaron en las labores de reconstrucción.