Los partidos caudillistas de América Latina, como Libertad y Refundación (Libre), que se nutrieron ideológica y financieramente del Socialismo del Siglo XXI, quedan ahora debilitados y desamparados tras el derrocamiento y captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, ocurrido la madrugada del sábado 3 de enero, presuntamente por parte de Estados Unidos.
De acuerdo con Julieta Castellanos, socióloga y exrectora universitaria, se trata de un golpe muy duro para la autodenominada izquierda de América Latina, incluyendo a Libertad y Refundación.
Castellanos recordó que el régimen de Maduro irrespetó completamente los resultados electorales del 28 de julio de 2024 y, al aferrarse al poder y cooptar el Estado en su conjunto, provocó la expulsión masiva de venezolanos, la muerte de civiles y una brutal represión contra el pueblo, colmando las cárceles de presos políticos.
La académica evitó proyectar el futuro inmediato de Venezuela, al considerar que no está claro quién asumirá el control del gobierno: si la oposición o si continuará una lucha interna entre sectores chavistas aún activos en ese país. “Una salida negociada hubiese sido diferente, pero me imagino que dejar el poder no fue aceptado. Habrá grupos internos fieles a Chávez y a Maduro que querrán continuar en el poder”, expresó.
“Es muy impreciso decir qué va a pasar en Venezuela, pero sin duda la salida de Maduro, la salida del dictador, del genocida, es un paso fuerte e importante que tendrá impacto en los gobiernos de izquierda que aún subsisten en América Latina. Muy pocos estuvieron plenamente alineados con Maduro: Nicaragua, Cuba y el gobierno de Honduras; mientras que Brasil, Chile y Uruguay mantuvieron mayor distancia, al igual que Colombia, aunque con ciertos acercamientos”, analizó.
Libre y el chavismo
El chavismo se instauró en Venezuela el 6 de diciembre de 1998, cuando Hugo Chávez, de 44 años, fue electo presidente con el respaldo del Movimiento Quinta República (MVR). Su llegada al poder marcó el inicio del Socialismo del Siglo XXI y, con ello, el financiamiento de grupos y partidos políticos latinoamericanos afines.
Honduras no fue ajena a esta corriente. En 2008, el entonces presidente liberal Manuel Zelaya dio un giro hacia el chavismo y recibió respaldo del gobierno venezolano. Tras su derrocamiento el 28 de junio de 2009, Nicolás Maduro —entonces canciller de Venezuela— intentó, sin éxito, reinstalarlo en el poder.
En 2011, Zelaya y su círculo cercano fundaron el partido Libertad y Refundación. Desde la oposición se ha señalado que esta organización política también habría recibido apoyo de Venezuela. Asimismo, Libre se vio envuelto en un escándalo por presunto financiamiento del narcotráfico, tras la divulgación de un video en el que Carlos Zelaya aparece negociando 650 mil dólares con un grupo de narcotraficantes. En la grabación, Zelaya sugiere que la mitad del dinero sería destinada “al comandante”, en aparente referencia a su hermano Manuel Zelaya, esposo de la presidenta Xiomara Castro.
Durante la última década, el chavismo representó una fuente de financiamiento para movimientos políticos de la región, los cuales, pese a conocer el origen ilícito de esos recursos —según señalamientos—, no los rechazaron. Desde hace años, autoridades estadounidenses seguían la pista a Maduro y a su entorno, a quienes identificaban como líderes del denominado Cártel de los Soles.
En 2020, Estados Unidos ofreció por primera vez una recompensa de hasta 15 millones de dólares por información que condujera a su captura. Posteriormente, el 10 de enero de 2025, la cifra aumentó a 25 millones de dólares, y el 7 de agosto de 2025 el Departamento de Estado anunció un incremento a 50 millones de dólares, luego de que el Departamento del Tesoro sancionara al Cártel de los Soles como organización terrorista global el 25 de julio de 2025.
Pese a estos señalamientos, la presidenta Xiomara Castro y miembros de su familia se reunieron públicamente con Maduro y difundieron imágenes de sus encuentros. Incluso, la mandataria fue una de las pocas líderes mundiales que lo felicitó por su cuestionado triunfo en las elecciones del 28 de julio de 2024.
En agosto de ese año, José Manuel Zelaya, entonces ministro de Defensa, y Roosevelt Hernández, jefe de las Fuerzas Armadas, se reunieron en Caracas con Vladimir Padrino López. El encuentro fue cuestionado posteriormente por Laura Dogu, entonces embajadora de Estados Unidos en Honduras, lo que generó una fuerte reacción del gobierno hondureño.
Posición sensible de Libre
Según Oliver Erazo, abogado y analista político, tras la captura de Maduro, Libre queda en una posición altamente vulnerable y bajo la mira de Estados Unidos, debido a que su dirigencia ha sido señalada por la administración Trump como parte del proyecto del Socialismo del Siglo XXI.
Erazo consideró posible que algunos dirigentes de Libre enfrenten procesos similares al de Maduro. “No me parecería extraño que en los próximos meses veamos órdenes de captura internacional contra figuras del partido Libertad y Refundación”, afirmó.
El analista sostuvo que la captura del exmandatario venezolano debilita a Libre en dos niveles: la pérdida de legitimidad ante el pueblo hondureño —reflejada, según indicó, en el rechazo electoral— y la falta de legalidad en el ejercicio del poder, especialmente en el Poder Legislativo y en la Procuraduría General de la República.
“El fiscal general no tiene legalidad formal. Esto responde a un patrón similar al de Venezuela: la cooptación de los poderes del Estado y de los órganos operadores de justicia”, argumentó.
Añadió que la conformación de la Corte Suprema de Justicia, con magistradas incluidas en la Lista Engel, reproduce el modelo venezolano y sus consecuencias. “No es producto del azar; simplemente se les terminó la obra del Socialismo del Siglo XXI”, afirmó.
Erazo también criticó las restricciones a garantías constitucionales y el uso del discurso del miedo. “Se acabó la violación al principio de soberanía popular, donde en democracia la mayoría se impone sobre las minorías”, sostuvo.
Finalmente, hizo un llamado a diferenciar entre la izquierda democrática e intelectual y lo que denominó “narcoterrorismo socialista”, al considerar que este último ha instrumentalizado la ideología para fines criminales transnacionales.
Se les acabó la mina de oro
La presidenta Xiomara Castro rechazó la captura de Maduro a través de su cuenta en la red social X. “La agresión militar de Estados Unidos contra el pueblo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores constituye una afrenta a la soberanía de los pueblos de América Latina y el Caribe”, escribió.
Agregó que Honduras también ha sido víctima de injerencia estadounidense y denunció presuntas amenazas durante el proceso electoral.
La agresión militar de Estados Unidos
— Xiomara Castro de Zelaya (@XiomaraCastroZ) January 3, 2026
contra el pueblo de Venezuela y el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de su esposa Cilia Flores, constituye una afrenta a la soberanía y la independencia de los pueblos de América Latina y El Caribe, así como un desconocimiento...
Para Lester Ramírez, abogado y analista político, la caída de Maduro debilita aún más a Libre, que fue derrotado de forma contundente en las elecciones del pasado 30 de noviembre. A su juicio, el fin del Socialismo del Siglo XXI representa también el fin de “la gallina de los huevos de oro” para ese partido.
“El elemento ideológico desaparece y, con él, el apoyo presupuestario que era fundamental”, sostuvo. Ramírez afirmó que, financieramente y en materia de asesoría y protección política, Libre pierde a un aliado clave, quedando vulnerable ante eventuales solicitudes de extradición por parte de Estados Unidos.