Lempira, Honduras

Amanda es de las primeras que llega al centro escolar centro básico Teresa Madrid. Su meta es estar ahí antes que suene la campana, con la idea de ingresar a la biblioteca, tomar un libro y sumergirse en la lectura.

Redes educativas
Es una metodología creativa que lleva a que en redes los centros educativos promuevan la lectura en los alumnos.
“He leído 843 libros, lo tengo registrado en el libro lector. Son varios libros los que me gustan, pero los que más me llaman la atención es el Sí de las niñas, el Árbol de los niños y Matilda, entre otros.

Ella devora los libros como el plato más exquisito que se pueda degustar. Para Amanda el tiempo pasa volando cuando tiene un libro en sus manos.

A sus 11 años, es la niña más lectora en el departamento de Lempira y sus compañeros han tratado de alcanzarla, pero no logran superar el récord que ya se ha impuesto Amanda. “Me dicen que no lea tanto, pero para mí leer es ser feliz y encuentro en los libros fascinación.

En la casa me han bajado libros en una tablet para que lea, pero me gusta tenerlos en mis manos. Si algo me preocupa es leer todos los libros de la biblioteca y que no tenga más para después”, expresa la niña.

En Lempira nadie se explica cómo es posible que una niña de la edad de Amanda haya leído tantos libros. A sus 11 años tiene una chispa única, se muestra impaciente, es persistente y con su actitud hizo incluso que los maestros lleguen más temprano al centro básico, porque Amanda está en el portón esperando que abran para correr a la biblioteca y tomar un libro mientras empieza la jornada escolar.

El árbol de los libros
Es la publicación que reúne varios de los cuentos que los niños de Lempira han escrito y que describen las historias de sus vidas, sus comunidades y familias. Son varias obras escritas como la Súper Lectora, redactado por una niña de 11 años. En este cuento, Arani demuestra la pasión por la lectura que corre por sus venas, cómo transformó su vida y cómo la ha vuelto una persona feliz. Como ella, otros niños se sumaron a esta iniciativa y para ellos ha sido la mejor oportunidad de ver plasmadas sus obras. Esta oportunidad le ha permitido a los niños trazarse metas.
Esta pequeña ha transmitido a sus compañeros de clase el amor por la lectura, desde que los libros guían sus pasos, mejoraron no solo su manera de expresarse, sino también el rendimiento académico. Amanda tiene muchas metas, sueña con graduarse.

Cree fervientemente que hay todo un mundo por descubrir y confía que ella y sus compañeros cambiarán la historia de la comunidad.

“Nos decían que era aburrido leer, pero desde que nos dieron libros le encontré un sabor especial a la lectura y lo puede ver porque aquí todos leen. Dedico dos horas diarias para estar en la biblioteca y creo que todos se han acostumbrado que en mis ratos libres siempre esté en la biblioteca y es algo que no quiero cambiar, porque la lectura a mí sí me ha cambiado la vida”, dice esta ejemplar hondureña.