Tegucigalpa, Honduras

Las 23 bibliotecas escolares en el departamento de Lempira son el centro creativo y de aprendizaje para cientos de niños que se están animando a la lectura sistemática, a contar sus historias, a leer y escribir con calidad y mejorar su rendimiento escolar.

Redes educativas
Es una metodología creativa que lleva a que en redes los centros educativos promuevan la lectura en los alumnos.

Este novedoso proyecto que impulsa Plan Internacional en Honduras, involucra no solo a maestros y alumnos, sino que también a las familias y toda la comunidad.

Las bibliotecas escolares son los rincones donde se da rienda suelta a la imaginación, los escenarios donde los niños potencian su talento y a través del teatro, la danza, títeres, mimos y los cuentacuentos, están marcando una nueva generación de alumnos que ahora se apasionan por la lectura y el arte.

“Promovemos una generación de niños lectores. Aquí no solo estamos enseñando, estamos aprendiendo con los niños y descubriendo sus habilidades. La experiencia ha sido enriquecedora, nos ha dado una nueva pauta en la enseñanza y a los maestros también nos está llevando a retomar la lectura”, explicó Dalia Soledad Cruz, directora del centro de educación básica Teresa Madrid, en la aldea Camalote Campuca en Gracias, Lempira.

La lectura transforma las vidas de los niños. Fotos: Andro Rodríguez

Creativos

Son 20 comunidades las que han entrado de lleno al programa “Fomentando la cultura lectora en niñas y niños de Lempira”. Aquí se han puesto el reto de demostrarle al mundo que hay pasión por la lectura, que las ideas que surgen en las mentes inquietas de los pequeños se traducen en exquisitos textos que a través de cuentos y obras de teatro revelan su realidad, su sentir y pensar.

El árbol de los libros
Es la publicación que reúne varios de los cuentos que los niños de Lempira han escrito y que describen las historias de sus vidas, sus comunidades y familias. Son varias obras escritas como la Súper Lectora, redactado por una niña de 11 años. En este cuento, Arani demuestra la pasión por la lectura que corre por sus venas, cómo transformó su vida y cómo la ha vuelto una persona feliz. Como ella, otros niños se sumaron a esta iniciativa y para ellos ha sido la mejor oportunidad de ver plasmadas sus obras. Esta oportunidad le ha permitido a los niños trazarse metas.

“Para iniciar el proyecto se exploraron los intereses de los niños, son bibliotecas que para crearlas se consultó con toda la comunidad. Así se apropiaron del proyecto y ahora los niños marcan su ritmo para la lectura y participan en las actividades artísticas”, explicó Salvador Madrid, coordinador del proyecto. El circuito de bibliotecas que beneficia directamente a 3,274 niños les dan un nuevo horizonte, les despierta el interés por crear, por transformar sus ideas en textos, por dejar a un lado la pena y sacar a flote el potencial que tenían dormido y ahora demuestran que son capaces de ir más allá de lo que ellos mismos creían que no podían hacer. Estos niños rompieron la barrera, se están empoderando. “Antes tenía pena para hablar en público. Creía que los libros eran aburridos y resulta que leer me hace escribir y tengo 30 cuentos que he escrito. La biblioteca me cambió la vida, me abrió los ojos y ahora quiero ser un profesional de éxito”, expresó Levi Saíd Guillén, alumno del centro básico.

Los niños de Lempira han encontrado en las bibliotecas escolares y municipales un mundo de conocimientos. Ellos han establecido sus normas para el uso y acceso a las bibliotecas.

Insumos

Cada mes los niños toman sus mochilas, pero no las comunes que usan para ir a clases. Son las mochilas viajeras que salen de las 23 bibliotecas cargadas de libros para llegar a otros centros y compartir con ellos la lectura. Esa actividad está animando a que otros centros se sumen a la iniciativa y tengan la cultura lectora como un medio para mejorar el aprendizaje. Pero además tienen el bolsito lector, que es el bolso que cada niño tiene para llevar los libros a su casa, sea de lunes a viernes o los fines de semana.

El hambre por la lectura ha despertado una competencia entre los menores y por eso controlan en un cuaderno lo que leen, a ese cuaderno le llaman el libro lector.

“La primera regla que tienen los niños es no dejar de leer y esto ha dado un éxito al proyecto. Son cuatro etapas que se han dado para tener los resultados que hoy están generando cambios en los escolares”, apuntó Edgardo Cruz, gerente de Plan Internacional en Gracias, Lempira. La lectura está generando una cultura de paz e igualdad, inclusión, igualdad de género, donde para ellos no cabe la discriminación.

Se acondicionaron los espacios para dar comodidad, para que sea el lugar favorito y ellos imprimen su ritmo a la lectura que se ha vuelto un hábito y les ha transformado la vida.
Fotos: Andro Rodríguez

Bibliotecas públicas

“Blue Lupín”, es el nombre de las dos bibliotecas que se ubican en Gracias y Lepaera, Lempira.

Desde octubre de 2018, estos centros apoyados por Plan Internacional, alcaldías, Dirección Departamental de Educación y un comité local de biblioteca, dan un ejemplo que la educación y cultura es una prioridad. “Hicimos esta alianza porque creemos en la educación y es una prioridad en mi gestión. Se les está dando una oportunidad a los niños, jóvenes y pobladores con esta biblioteca” dijo Edgar Murillo, alcalde de Lepaera. Al ingresar a la biblioteca, el diseño arquitectónico, la luz, la distribución de los libros, el mobiliario, alfombras, entre otros, motivan. Es un espacio para que el tiempo pase volando y los libros escriban en las mentes de los niños una nueva historia, un libro a la vez.