“Ya no teníamos qué comer, mi bebé necesitaba leche”

La hondureña Etlin Navarro con sus pequeños fue rescatada en los bajos de Baracoa por un contingente aéreo Alcalde limeño demanda obras de protección.

VER MÁS FOTOS
Muchas familias aún no pueden regresar a sus viviendas porque están inundadas o con lodo. La mayoría  levanta sus escombros para tratar de volver a la normalidad.
Muchas familias aún no pueden regresar a sus viviendas porque están inundadas o con lodo. La mayoría levanta sus escombros para tratar de volver a la normalidad. / FOTOS: YOSEPH AMAYA

LA LIMA.

A una semana de las inundaciones causadas por Eta, centenares de personas aún siguen siendo rescatadas de diferentes zonas vulnerables del valle de Sula.

Las escenas más dramáticas son las de mujeres con bebés recién nacidos que han sobrevivido con poco alimento, sin suficiente agua y sin ropa, ya que las inundaciones dañaron todas sus pertenencias.

ar-maurarescate-121120(800x600)
"Aún no podemos regresar a nuestras casas porque todavía están inundadas": Maura Fuentes, habitante de La Lima

Etlin Navarro es una joven madre de dos niños, uno de siete años y un bebé de 40 días de nacido, que fue rescatada por un helicóptero de la Fuerza Aérea Hondureña, en la aldea San José Brisas, en los bajos de Baracoa, en Puerto Cortés.

Etlin, un poco desvanecida por el cansancio, fue ayudada por equipos de la Cruz Roja. Una de las rescatistas cargaba al bebecito, quien envuelto en una sábana fue llevado a una zona segura.

“Ya no teníamos qué comer, mi bebé necesitaba leche y mi otro hijo comida. Nos tocó subirnos a los techos, pero como todo fue destruido nos fuimos a un bordo adonde después de tanta lluvia no aguantábamos el sol, por lo que al ver el helicóptero salimos de ese lugar, porque fueron muchos días de sufrimiento.

ar-santiagorescate-121120(800x600)
"Estamos de rodillas, pero no desangrados, ya que somos un pueblo luchador": Santiago Motiño,
alcalde de La Lima

Navarro narró que los primeros días sobrevivieron porque tenía un poco de alimento para su hijo de siete años y tenía que darle pocas onzas de leche a su bebé recién nacido para que le durara unos días más. Al acabarse el alimento rogaba por ayuda, porque no tenía qué dar a su pequeño hijo. En medio de su desesperación pensó que podría morir con sus dos hijos.

“Fueron momentos de angustia, uno se siente que está en el abandono, no hay ayuda porque esas comunidades están en las partes bajas y ni las lanchas llegaban, fue hasta que llegaron los helicópteros que fuimos rescatados”, agregó, mientras la abastecieron de leche y de inmediato alimentó a su pequeño.

En los bajos de Baracoa y Ramal del Tigre ya quedaron sin alimentos, por lo que muchas mujeres que tienen sus hijos pequeños deben ser rescatadas porque las ayudas en su mayoría son provisiones de alimentos para personas adultas.

ar-rescate2-121120(800x600)

La Lima

Las historias de vida son desgarradoras porque las familias rescatadas aseguran que es lamentable ver sus comunidades destruidas y solo piensan en el momento que tengan que regresar y volver a construir, algo que les había llevado casi toda una vida.

La situación en las colonias de La Lima no es diferente.

Muchas familias aún no pueden regresar a sus casas porque todavía están inundadas o con lodo.

Santiago Motiño, alcalde del municipio, hizo un recorrido ayer por la colonia Planeta y manifestó que hay maquinaria trabajando en la limpieza de los escombros; pero los daños son casi generales.

“Es importante la reconstrucción de las obras de mitigación”, clamó. Calcula que las pérdidas son millonarias.

ar-rescate15-121120(800x600)
Los héroes del aire siguen con los rescates en zonas incomunicadas.

Brenda López es habitante damnificada de la colonia Jerusalén, de La Lima. “Todos los días nos despertamos con la esperanza de que el agua ya haya bajado. Nuestra casa aún está inundada, mis cositas están flotando y es imposible volver a nuestro hogar mientras esté lleno de agua”.

Con su bebé de cinco meses de edad en brazos, la madre dijo que tuvieron que instalarse en el bulevar y esperar que les lleven ayuda, porque su estufa aún está bajo el agua.

“Por lo menos las paredes quedaron en pie, en algunos sectores las casas fueron destruidas por la fuerza de la corriente y esas familias no tienen nada, ahora no sabemos qué hacer porque mi esposo trabajaba como guardia en una empresa que también fue inundada y ya le dijeron que se quedó sin trabajo”.

ar-rescate11-121120(800x600)
La Prensa