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Mensaje del obispo Garachana para Semana Santa

"Decir Semana Santa es decir Jesucristo".

San Pedro Sula, Honduras.

Estimados hermanos en la fe: el 2 del presente mes, el papa Francisco hacía pública su carta a los jóvenes y a todo el pueblo de Dios, carta inspirada en el sínodo sobre los jóvenes y la fe (octubre 2018) y la Jornada Mundial de la Juventud (enero 2019). Y así comienza el mensaje del Papa, que hago mío, dice el obispo Garachana.

“Cristo vive, esperanza nuestra, y Él es la más hermosa juventud en este mundo. Todo lo que Él toca se vuelve joven, se hace nuevo, se llena de vida. Entonces, las primeras palabras que quiero dirigir a cada uno de los jóvenes cristianos son: Él vive y te quiere vivo”. Hay que proclamar la actualidad de esta buena noticia porque es el fundamento de la fe y “porque corremos el riesgo de tomar a Jesucristo solo como un buen ejemplo del pasado, como un recuerdo, como alguien que nos salvó hace dos mil años… El que nos llena con su gracia, el que nos libera, el que nos transforma, el que nos sana y nos consuela es alguien que vive. Es Cristo resucitado, lleno de vitalidad sobrenatural, vestido de infinita luz”.

Decir Semana Santa es decir Jesucristo. Las celebraciones litúrgicas, el viacrucis, las procesiones, las dramatizaciones, las alfombras…, todo tiene una clara y única finalidad: Jesucristo. Todo se refiere a Él, a su vida, pasión, muerte y presencia viva hoy. Todo debe llevarnos a Él, “a conocerlo a Él, y la fuerza de su resurrección, y la comunión con sus padecimientos, muriendo su misma muerte, para llegar un día a la resurrección deentre los muertos” (Fil 3,10-11).

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Si olvidamos a Jesucristo o no renovamos nuestra comunión amorosa y vivificadora con Él, la Semana Santa será otra cosa, unas vacaciones de verano, un reencuentro familiar, un espectáculo turístico…

En estos días de Semana Santa lo verdaderamente importante no es lo que dejamos de hacer, trabajo y estudios, sino en qué y cómo ocupamos ese tiempo. ¿Va a ser simplemente un tiempo de descanso y diversión veraniega o, lo que sería más grave, de desorden moral? ¿O va a ser un tiempo de profunda motivación espiritual que nos lleve a un cambio de vida personal, familiar y social?

+ Ángel Garachana Pérez, CMF

Obispo de San Pedro Sula