Con sus manos envueltas en gasas blancas, evidencia física de un amor que no conoce límites, María Montoya relató este lunes el infierno que vivió la tarde-noche del pasado sábado en la colonia Las Delicias de La Ceiba, Atlántida, al norte de Honduras.
Sus heridas en la piel no son nada comparadas con el vacío que dejó la partida de su hija, Siloé Argueta, de apenas 3 años. La tragedia ocurrió en un abrir y cerrar de ojos. María recuerda que salió un momento hacia la pulpería porque su otro bebé le pedía comida y dejó a Siloé durmiendo plácidamente.
Siloé, una niña , que dijo era muy cariñosa, resultó con el 85% de su cuerpo quemado.
Tras recibir los primeros auxilios en el Hospital Atlántida, fue remitida de urgencia al hospital Mario Catarino Rivas de San Pedro Sula. Sin embargo, pese a los esfuerzos médicos, la pequeña falleció ayer domingo debido a la gravedad de las lesiones.
Relato
"No logré llegar a la pulpería porque en lo que vi el incendio me regresé corriendo. La saqué entre las llamas y mi vecino me ayudó en su carro a llevarla al hospital", narró María, entre el llanto. Sin dudarlo, la madre se lanzó al interior de la vivienda de madera que era devorada por el fuego.
"Me metí en las llamas porque no la iba a dejar ahí, por eso me quemé. Prefería morirme con ella, pero no la iba a dejar", sentenció, mostrando las quemaduras en sus manos, el precio que pagó por intentar arrebatarle su hija a la muerte.
Hoy, la acongojada madre recuerda con nostalgia la relación de la niña con su padre: "Era muy cariñosa, al papá le decía ´papi chineame' y él la agarraba; él adoraba a su niña".
Posibles causas y solidaridad
Investigaciones preliminares apuntan a que un cortocircuito pudo ser la chispa que redujo a cenizas la vivienda de madera en su totalidad. Hoy, la familia lo ha perdido todo. Mientras este lunes personal de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) llegó con ayuda humanitaria, el padre de Siloe esperaba en la morgue de San Pedro Sula para recibir el cuerpo de su pequeña.
Al no tener un hogar al cual regresar, el velatorio de la menor se llevará a cabo en una casa vecina, donde la comunidad se unirá para despedir a la niña que se convirtió en el ángel de Las Delicias.