El 29 de septiembre se celebra el Día Mundial del Corazón. El primer paso para mantener este órgano fuerte y sano es tomar conciencia de que podemos hacer mucho para prevenir enfermedades cardiovasculares. Dedicar una semana a analizar y poner en práctica, cada día, un hábito que ayude a proteger el corazón puede motivarnos a incorporarlo después a nuestra vida cotidiana.
Cada 29 de septiembre se conmemora el Día Mundial del Corazón, una fecha dedicada a concienciar a la población sobre la prevención de las enfermedades cardiovasculares, que constituyen la principal causa de muerte en el mundo.
«Nuestro corazón trabaja sin descanso durante toda la vida. Cada latido impulsa la sangre que transporta oxígeno y nutrientes a los distintos órganos, mientras que una extensa red de arterias y vasos sanguíneos permite que este sistema funcione bien», explica Sonia Clavería, médica de familia, en una entrevista con EFE.
«Cuando las arterias se deterioran, aumenta la presión arterial o se acumulan determinadas sustancias en la sangre, nuestro corazón y el resto del sistema circulatorio tienen que hacer frente a un esfuerzo añadido, lo que puede favorecer la aparición de alguna enfermedad coronaria», señala Clavería, especialista del departamento técnico de noVadiet (https://novadiet.es).
La cardiopatía coronaria, el accidente cerebrovascular, la hipertensión arterial, la insuficiencia cardíaca y las arritmias figuran entre las principales enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, algunas de ellas potencialmente mortales, puntualiza.
De hecho, una de cada tres muertes anuales está relacionada con problemas cardiovasculares y, de estas, el 80 % se vincula con cardiopatías coronarias y accidentes cerebrovasculares, según los datos que maneja Clavería y su equipo.
«Aunque no todos los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que una persona sufra una enfermedad cardiovascular pueden modificarse, ciertos hábitos diarios pueden contribuir a prevenirla, al mantener un corazón fuerte y sano», afirma la doctora.
Siete días para tomar conciencia
Muchos de los hábitos que favorecen la salud cardíaca son conocidos y suelen difundirse reiteradamente en campañas informativas. Sin embargo, algunas personas les prestan atención solo al principio y después vuelven a su estilo de vida habitual, sin incorporarlos a su rutina.
Una manera de ayudar a recordar estos hábitos y motivarse para adoptarlos consiste en dedicar una semana a reflexionar cada día sobre los beneficios de una medida concreta y procurar ponerla en práctica durante esa jornada.
Esta «semana de la conciencia cardíaca» personal puede incluir siete días de reflexión y práctica, cada uno dedicado a uno de los hábitos que recomienda incorporar la doctora Clavería.
Día 1. Evita el sedentarismo
«El corazón es un músculo y la actividad física regular contribuye a que trabaje de manera más eficiente. Caminar a buen ritmo, nadar, montar en bicicleta, bailar o realizar cualquier actividad que eleve progresivamente la frecuencia cardíaca puede formar parte de una rutina saludable», explica Clavería.
En ese sentido, «se recomienda a los adultos que practiquen al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada o 75 minutos de actividad intensa, además de que efectúen entrenamientos de fortalecimiento muscular (ejercicio de fuerza) dos o más días por semana», puntualiza.
Día 2. Realiza comidas saludables
«Una dieta cardiosaludable debe tener como protagonistas las verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y frutos secos», señala la médica de familia.
«El aceite de oliva puede utilizarse como fuente principal de grasa, limitando el consumo de grasas saturadas e impidiendo las grasas trans. También es importante vigilar la cantidad de sal que se consume y tratar de eliminar de la alimentación los azúcares añadidos y los productos ultraprocesados», recomienda.
Día 3. Mantén a raya el colesterol, la glucosa y la presión arterial
La doctora Clavería señala que «las alteraciones sostenidas en el tiempo en estos tres parámetros (niveles de colesterol, azúcar en la sangre y presión arterial elevada) pueden dañar los vasos sanguíneos y aumentar progresivamente el riesgo cardiovascular».
«En estos casos, la prevención gana eficacia cuando empezamos a tomar medidas para reequilibrar estas situaciones, antes de que aparezca la enfermedad», destaca.
Día 4. Sin humos
«El tabaquismo aumenta el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca y un accidente cerebrovascular, y no existe un nivel de consumo de tabaco que sea considerado seguro», afirma Clavería.
Por eso, «abandonar este hábito aporta un gran beneficio para el organismo a cualquier edad, aunque se haya fumado durante muchos años», destaca.
Día 5. Cuida tu peso corporal
«El sobrepeso y la obesidad están relacionados con una mayor probabilidad de sufrir hipertensión, alteraciones de la glucosa y otros factores que aumentan el riesgo cardiovascular», explica Clavería.
Por esa razón, «mantener una alimentación equilibrada y una actividad física habitual resulta mucho más beneficioso para el corazón y los vasos sanguíneos, a largo plazo, que seguir dietas extremadamente restrictivas», asegura.
Día 6. Duerme bien y aprende a gestionar el estrés
La doctora Clavería recalca que «es necesario mantener horarios de sueño regulares y practicar actividades relajantes para construir un estilo de vida más sosegado y cardiosaludable».
«No se trata de eliminar por completo el estrés, lo cual además resultaría imposible, sino de evitar que se convierta en una constante en nuestras vidas», puntualiza.
Día 7. Modera el consumo de alcohol
«El consumo excesivo de bebidas alcohólicas puede perjudicar la salud cardiovascular. Por este motivo, cuanto menor sea el consumo de esta sustancia, menor será también la exposición a los riesgos asociados; De hecho, las nuevas guías de salud recomiendan 'consumo cero' de bebidas etílicas», señala Clavería.
Pequeñas decisiones con un efecto positivo
«Un corazón fuerte no se construye con un gesto único, sino con la suma de muchas decisiones cotidianas. Hay que tener en cuenta, además, que el cuidado cardiovascular debe abordarse de una manera preventiva», señala la médica de familia.
Para Clavería, «no se trata solo de actuar cuando aparece un problema, sino de prestar atención a aquellos factores que pueden afectar la salud del corazón». Además, «cuidar de este órgano consiste en convertir pequeños hábitos saludables en una forma de vida».
La suplementación como posible apoyo
Por otra parte, los complementos alimenticios que contienen nutrientes y extractos de plantas pueden resultar de interés en determinados casos, como complemento de un estilo de vida cardiosaludable y de las medidas preventivas descritas, de acuerdo con otros especialistas.
Entre los preparados mencionados en este ámbito figuran los que contienen arroz de levadura roja, bergamota, Berberis aristata, policosanol de caña de azúcar y coenzima Q10, relacionados con el mantenimiento de niveles normales de colesterol, así como los que aportan aceite de pescado con omega-3, astaxantina, vitamina K2 y vitaminas B6 y B12, además de ácido fólico, nutrientes vinculados al metabolismo normal de la homocisteína y al funcionamiento normal del organismo.