Las enfermedades neurológicas abarcan desde padecimientos con componente genético, como el Parkinson o la Esclerosis Múltiple, hasta afecciones prevenibles, como los accidentes cerebrovasculares.
La doctora Myriam Abascal, especialista en Medicina Física y Rehabilitación, explica que la adopción de hábitos saludables y la atención temprana son claves para reducir el riesgo de sufrir secuelas que puedan comprometer la movilidad, el habla e incluso la capacidad de alimentarse.
La prevención comienza con los hábitos diarios. Algunas enfermedades neurológicas están relacionadas con factores metabólicos y estilos de vida poco saludables. La especialista comenta que los eventos cerebrovasculares, o también conocidos como derrames, pueden estar asociados con enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes, dos padecimientos de alta incidencia en la población hondureña.
De acuerdo con la doctora Abascal, la prevención comienza con acciones cotidianas como realizar al menos 150 minutos de ejercicio a la semana y mantener una alimentación equilibrada. “El ejercicio es el mejor medicamento que existe. Es el mejor antidepresivo actual y es un medicamento gratuito que todas las personas tenemos a nuestro alcance para mejorar nuestro metabolismo”, expresó.
Asimismo, destacó la importancia de priorizar alimentos naturales y reducir el consumo excesivo de carbohidratos y grasas, ya que estas medidas contribuyen al control metabólico y disminuyen el riesgo de enfermedades que pueden derivar en problemas neurológicos.
Secuelas que cambian la vida.
Abascal explicó que un accidente cerebrovascular puede dejar consecuencias severas, entre ellas la pérdida del habla, la dificultad para escribir, la alteración de la motricidad fina, problemas de memoria e incluso la incapacidad para caminar o reconocer la propia identidad.
“Las secuelas neurológicas pueden ser grandísimas y muchas de ellas pudieron evitarse con medidas de prevención”, señaló.
También mencionó que los traumatismos craneoencefálicos, especialmente aquellos derivados de accidentes de motocicleta, y las lesiones de médula espinal representan otras de las principales causas de discapacidad neurológica en Honduras. En este sentido, hizo un llamado a la población a utilizar medidas de protección, como el casco, para reducir el riesgo de lesiones graves.
CREA, un espacio de esperanza y rehabilitación.
La doctora explicó que el Centro de Rehabilitación Electrodiagnóstico Abascal (CREA) surgió de su deseo de brindar esperanza a pacientes que enfrentan condiciones neurológicas complejas y altos niveles de dependencia.
“Yo siempre quise ser esa persona que pudiera brindarle esperanza a un paciente”, manifestó.
En el centro se atienden principalmente pacientes que han sufrido accidentes cerebrovasculares, traumatismos craneoencefálicos y lesiones medulares. Para ello, cuentan con equipos especializados y tecnología orientada a la recuperación funcional.
Entre las herramientas disponibles se encuentra el vocaSTIM-Master, un equipo que permite reeducar la deglución y ayudar a pacientes que han perdido la capacidad de alimentarse o de hablar. Además, disponen de tecnologías como el R-Touch, un sistema robótico que facilita movimientos repetitivos de la mano para recuperar la movilidad. La especialista también destacó el uso de equipos de asistencia para la marcha, como el R-Gait y el R-Force, diseñados para ayudar a pacientes con lesiones neurológicas a retomar progresivamente el patrón de caminata mediante ejercicios repetitivos.
Por otro lado, la experta indicó que la recuperación neurológica se sustenta en el principio de la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro para crear nuevas conexiones neuronales después de una lesión.
De acuerdo con la especialista, la repetición constante de movimientos y ejercicios permite estimular al cerebro y favorecer la recuperación gradual de funciones perdidas.
“Cada vez que esa máquina hace un paso es un estímulo al cerebro. Al hacer la actividad de manera repetitiva, gradualmente lo vamos logrando”, explicó.
La doctora reiteró que, aunque no todas las enfermedades neurológicas pueden prevenirse, adoptar hábitos saludables, controlar enfermedades como la hipertensión y la diabetes y tomar medidas de seguridad para evitar accidentes puede reducir significativamente el riesgo de sufrir secuelas incapacitantes.
Para quienes ya enfrentan estos padecimientos, la rehabilitación integral y el acceso a tecnologías especializadas representan una oportunidad para recuperar funciones, mejorar su calidad de vida y reencontrar la esperanza.
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