REDACCIÓN. Para comprender la salud ocular desde una perspectiva clínica y profesional es necesario analizar el uso de las lentillas no solo como una herramienta de conveniencia, sino como un dispositivo sanitario que interactúa con la fisiología del ojo.
Oftalmólogos de asociaciones líderes como Miranza coinciden en subrayar que la prevención y el rigor en el cuidado diario son los pilares para evitar complicaciones que pueden comprometer la visión a largo plazo.
Las lentillas son una solución efectiva para corregir problemas como miopía, hipermetropía, astigmatismo y presbicia, dados los avances en tecnología visual, como son las lentillas cómodas, finas y transpirables modernas.El ojo humano depende de un equilibrio delicado en su superficie.
La córnea, la capa transparente exterior, es uno de los pocos tejidos del cuerpo que no recibe oxígeno a través de la sangre, sino directamente del aire y de la lágrima.
Al colocar una lente de contacto se crea una barrera física que altera este intercambio gaseoso. Por ello, el uso de materiales de alta permeabilidad es fundamental, pero no anula la necesidad de descanso.
EL DESAFÍO DE LOS LENTES DE CONTACTO
Expertos recomiendan limitar el uso a un máximo de 8 a 12 horas diarias; superar este tiempo priva a la córnea de oxígeno, lo que puede derivar en edema corneal, neovascularización (crecimiento de vasos sanguíneos anómalos) o fatiga visual severa.
La mayoría de las complicaciones graves, como las úlceras corneales o la queratitis microbiana, no se deben a la lentilla en sí, sino a errores en su manipulación.
Las recomendaciones son estrictas: Lavado de manos con jabón neutro y secarse con toallas que no suelten pelusa antes de cualquier contacto con el ojo o la lente.
El agua del grifo, embotellada o destilada jamás debe tocar una lentilla. Contiene microorganismos como la Acanthamoeba que pueden causar infecciones devastadoras.
Solo deben usarse soluciones desinfectantes específicas y frescas. Mantenimiento en su estuche, que debe vaciarse, aclararse con solución nueva y dejarse secar al aire cada día. Además, los especialistas aconsejan renovar el estuche para evitar la acumulación de biopelículas bacterianas.
CUIDAR EL ENTORNO
La regla 20-20-20 (descansar cada 20 minutos mirando a 6 metros durante 20 segundos) es esencial para combatir el síndrome visual informático, que se agrava en usuarios de lentillas debido a la evaporación de la lágrima al parpadear menos frente a las pantallas.
El uso de gafas de sol homologadas durante todo el año protege la retina del daño oxidativo y previene patologías como la catarata prematura.
Para pacientes que presentan intolerancia a las lentillas convencionales, ojo seco severo o graduaciones muy altas, la oftalmología moderna ofrece las lentes intraoculares fáquicas (ICL).
Estas lentes se implantan mediante una cirugía mínimamente invasiva detrás del iris y delante del cristalino, funcionando como una “lentilla permanente” interna.
Con la llegada de la primavera y el aumento de alérgenos como el polen, los casos de picor ocular, lagrimeo y enrojecimiento se vuelven más frecuentes, incluso en las personas que no suelen padecer de alergias.
El Dr. José Alberto Muiños, director médico en Miranza Clínica Muiños, explica sobre los riesgos de confundir los síntomas oculares primaverales con distintas afecciones y destaca la importancia de un diagnóstico adecuado.