Hondureña casi pierde un brazo en centro de ICE: fue detenida dos semanas después de casarse
Ada Gabriela Fregoso Midence reveló en exclusiva a LA PRENSA cómo fue detenida por agentes de ICE apenas dos semanas después de haber contraído matrimonio, cuando acudió a una cita migratoria en California
- Actualizado: 31 de mayo de 2026 a las 15:40 -
Lo que comenzó como un trámite migratorio rutinario terminó convirtiéndose en una pesadilla para una hondureña que estuvo seis meses detenida por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), tiempo durante el cual casi pierde uno de sus brazos tras sufrir una picada de una araña y, según su testimonio, no recibir atención médica oportuna.
En entrevista exclusiva con LA PRENSA, Ada Gabriela Fregoso Midence relató el difícil proceso que enfrentó luego de ser detenida por agentes migratorios cuando acudió a una cita relacionada con su estatus migratorio en California.
La joven hondureña explicó que su detención ocurrió apenas dos semanas después de haber contraído matrimonio con un ciudadano mexicano-estadounidense, situación que tomó por sorpresa a la pareja y cambió drásticamente sus planes de vida.
"Todo inició el 4 de diciembre del 2025, yo llegué a mi cita como siempre lo hacía. Entregué mi carnet y esperé que me llamaran. Me llamó la atención que dejaron pasar a todas las personas que estaban antes que yo y me dejaron casi de última. Cuando llegó mi turno, no fue el oficial que normalmente me atendía, sino otro agente que me llevó a una oficina diferente. Ahí fue cuando empecé a sentir que algo no estaba bien", recordó.
Según su relato, al ingresar al lugar encontró a varios oficiales esperándola. Minutos después le pidieron sus pertenencias y le informaron que quedaba detenida.
"Me quitaron el teléfono, la cartera y me esposaron. Yo les pregunté qué estaba pasando porque nunca había tenido problemas. Me dijeron que supuestamente había incumplido con el programa y que tenía faltas registradas. Les expliqué que eso era imposible porque tenía evidencia de todas mis citas y de cada fotografía que envié, pero no quisieron revisar nada de lo que les estaba mostrando", aseguró.
Fregoso Midence agregó que ese mismo día fue trasladada a otro centro de procesamiento y posteriormente ingresada al Centro de Detención de Adelanto, California, donde permanecería durante los siguientes seis meses.
Apenas un día después de ingresar al centro de detención, Gabriela relató que notó una pequeña roncha en uno de sus brazos. Lo que inicialmente parecía una simple irritación comenzó a agravarse rápidamente.
La hondureña sostiene que durante varios días no recibió la atención médica necesaria y que únicamente le proporcionaron una crema para aplicarse sobre la lesión.
"Lo único que me dieron fue una crema de hidrocortisona. No me hicieron exámenes, no me dieron antibióticos ni ningún otro medicamento. Mientras tanto, la infección seguía avanzando. Mis compañeras eran quienes me ayudaban a limpiarme la herida porque salía mucha pus y el brazo se veía cada vez peor", afirmó.
La joven de 29 años explicó que al paso de los días, la situación alcanzó un punto crítico. La infección comenzó a extenderse y parte de su brazo empezó a oscurecerse.
"Llegó un momento en que mi mano se puso negra y dura. Todos los días le mostraba el brazo a la enfermera y le decía que me sentía mal. Cuando finalmente vio cómo estaba realmente, se alarmó. Ahí fue cuando decidieron llevarme al consultorio y luego al hospital porque ya era una emergencia", contó.
Una vez en el hospital, Gabriela recibió atención especializada y fue sometida a un tratamiento intensivo con medicamentos intravenosos. "Cuando me revisó el doctor me explicó que la infección estaba muy avanzada. Recuerdo claramente que me dijo que si la parte que faltaba por oscurecerse también se hubiera dañado, habrían tenido que amputarme el brazo. Escuchar eso fue muy duro porque entendí que realmente había estado en peligro", expresó.
La hondureña indicó que permaneció aproximadamente una semana hospitalizada, recibiendo antibióticos y tratamiento constante para controlar la infección.
Tras recibir el alta médica fue regresada al centro de detención para continuar con su proceso migratorio.
Mientras enfrentaba problemas de salud, Gabriela también libraba una batalla en los tribunales migratorios. Durante varios meses compareció ante jueces de inmigración sin lograr avances favorables en su caso. Finalmente, en abril recibió una resolución negativa a su solicitud de asilo y una orden de deportación.
La situación cambió cuando su esposo impulsó una acción legal en la jurisdicción federal, proceso que finalmente permitió su liberación. "Mi esposo nunca dejó de luchar. Presentó todos los recursos que estaban a nuestro alcance y gracias a Dios la demanda salió favorable. Después de seis meses detenida pude recuperar mi libertad y salir el 13 de mayo. Fue un momento que nunca voy a olvidar", manifestó.
Actualmente, Gabriela continúa resolviendo su situación migratoria mientras intenta reconstruir su vida junto a su esposo. Sin embargo, asegura que las secuelas físicas y emocionales de lo vivido aún permanecen. "Los últimos días ya no podía dormir bien ni comer. Perdí mucho peso y vivía con incertidumbre. Es una experiencia muy dura porque uno siente que está completamente solo. Yo agradezco estar libre y haber conservado mi brazo, porque hubo un momento en que pensé que podía perderlo todo", concluyó.