Redacción.
No solo es una compleja historia de ciencia ficción, Star Wars frecuentemente es un reflejo de los tiempos convulsivos que vive la sociedad actual y además retrata una parte de nuestra propia vida. Gareth Edwards, quiso plasmar esta realidad en Rogue One, resaltando su visión personal. El director nació en Nuneaton, Reino Unido, el 1 de junio de 1975. Desde niño soñó con trabajar en el cine y dirigir sus propias películas. Edwards empezó a ver su sueño hacerse realidad al dirigir Monsters, su primer trabajo, que impactó a los espectadores, a pesar de su bajo presupuesto. También ha tenido bajo su tutela los efectos especiales de muchas películas. Actualmente, es considerado una de las “sorpresas de la temporada”. Lo comparan con Neill Blomkamp (Distrito 9), por su ingenio y creatividad para dar vida a mundos y universos fantásticos con monstruos y alienígenas, con recursos limitados.
Con su participación como director de Rogue One, Edwards añade un triunfo más a su carrera que ya inició su ascenso vertiginoso. Partiendo de la idea original de su creador, el británico ofrece una entrega más de la saga, que promete ser igualmente grandiosa y exitosa que sus antecesoras. “George Lucas empezó todo en Star Wars. Las armas y uniformes dentro de la saga se inspiraron en la Segunda Guerra Mundial. Cuando Edwards inició la producción del filme, tuvo acceso a un cuarto lleno de objetos de las primeras películas. Algo así como el sueño de todo Fanboy”. Asegura que Lucas tuvo que usar esos diseños de armas antiguas debido a que las películas se hacían con poco presupuesto.
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Rogue one es la octava película de star wars. Desde que disney compró lucas-film puso la maquinaria a funcionar para recuperar su inversión. |
Godzilla es un gigantesco dinosaurio con multitud de escamas y gran poder destructor.
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“Esto me enseñó que Star Wars no es de hacer todo futurista y de ciencia ficción, más bien tiene que ver con robar ideas del pasado, así que una de las primeras cosas que hicimos antes de empezar con el rodaje de Rogue One, fue revisar fotografías de guerra de cosas como Vietnam y del Medio Oriente para después reemplazar a varios soldados con Stormtroopers. Nos dimos cuenta de lo genial que se veía, así que se lo presentamos a LucasFilm y les encantó”.
Afirma que siempre buscaron diferenciarse del resto de la saga.
Para el director, Rogue One es una de las caras que él siempre quiso ver en Star Wars y considera que este será el filme que toque con más fuerza el tema bélico como ningún otro de la saga. Con lo anterior, espera que el desenlace de la película sea según él lo espera.
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Con 41 años de vida, este director británico ha despegado con gran fuerza en el difícil mundo del cine. |
El problema con Star Wars es que tardaría unas cuatro horas en contestar esa pregunta. No hay una cosa individual en la que te fijes, hay alrededor de mil cosas diferentes y hay que mezclarlas todas juntas para obtener el equilibrio justo. Es realmente complicado emular todo lo que nos gusta de las películas originales”.
Mucha acción, un reparto multiétnico liderado por una heroína (Felicity Jones) y una firme apuesta por el concepto de rebeldía que definió la trilogía original son los ingredientes de “Rogue One: A Star Wars Story”, primer “spin off” de la saga galáctica, que se estrena el pasado jueves en todo el mundo.
Hay quien ha querido ver en esta nueva entrega de por Edwards un mensaje antiTrump, tanto por la diversidad racial y de género de sus héroes -una panda de marginados- como por la invitación a la rebelión individual, ante la ausencia de liderazgos claros, para hacer frente al mal, es decir, al Imperio.
También por la contraposición entre el discurso de la seguridad, que simboliza el Imperio, frente a la libertad, los rebeldes.
Pero lo cierto es que las lecturas políticas y la relación entre el poder y el individuo siempre han formado parte del universo concebido por George Lucas a finales de la década de los 70, y en concreto la apología de la subversión como camino hacia el heroísmo definió los episodios IV, V y VI -la trilogía original-.
El mexicano Diego Luna, los chinos Donnie Yen y Wen Jiang -un guiño al mercado cada vez más prioritario de Hollywood-, el afroamericano Forest Whitaker, el danés Mads Mikkelsen y el inglés de origen pakistaní Riz Ahmed amplían el crisol cultural del reparto.
La trama se sitúa temporalmente justo antes del episodio IV y gira en torno al robo de los planos de la Estrella de la Muerte, una poderosa arma de destrucción masiva en manos del Imperio.
Los seguidores de la saga ya conocen el desenlace, de modo que la única incógnita es quién y cómo sobrevive a la misión.
Jyn Erso (Felicity Jones) se reserva un papel protagonista, lo que confirma el giro femenino de “Star Wars” tras el episodio VII, “The Force Awakens”, con Daisy Ridley (Rey) a la cabeza.
Pero no faltan clásicos como Darth Vader con la voz de nuevo de James Earl Jones; el gobernador Tarik, con un Peter Cushing reconstruido digitalmente, o Bail Organa, el personaje que encarna Jimmy Smits.
Casi todo el rodaje se llevó a cabo en los estudios Pinewood de Londres, pero una parte crucial se desarrolló en las islas Maldivas y también en Jordania.
El trabajo de Edwards no ha estado exento de cierta polémica, al desvelarse hace unas semanas que algunas tomas se habían rodado de nuevo bajo la dirección de Tony Gilroy -coguionista junto con Chris Weitz-, aunque con toda seguridad los rumores pasarán a un segundo plano en cuanto el público vea el resultado.
El negocio de la nostalgia de momento le ha dado buenos réditos a Disney. “The Force Awakens”, dirigida por J.J Abrams, salvó sus cuentas el año pasado, con una recaudación global superior a los 2.000 millones de dólares.