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Los más ricos del mundo invierten en ellos mismos

  • 20 noviembre 2014 /

Los propietarios de empre­sas de China, por ejemplo, exigen “control” e “influencia” en sus in­versiones.

Nueva York, Estados Unidos.

¿Cómo están invirtiendo su dinero los dueños de empresas alrededor del mundo? Un sondeo realizado por Scorpio Partnership y BNP Pari­bas Wealth Management ofrece un vistazo. Uno de los principales hallazgos en este grupo de millo­narios y multimillonarios cada vez más jóvenes es que estos emprendedo­res mantienen una gran parte de su patrimonio atada a sus compañías, apostando a que su propia rentabi­lidad superará por mucho cualquier in­versión en sus países de origen.

Scorpio y BNP encuestaron a 2.523 emprendedores de 17 países, con un patrimonio neto promedio de US$7,6 millones. Los sondeados eran propietarios mayoritarios de sus empresas, inversionistas ánge­les, o ambas cosas. Para estas per­sonas, el espíritu emprendedor está en su sangre, dice Sebastian Dovey, fundador de Scorpio Partnership. El informe indicó que casi 60% de estos ricos vienen de familias que han di­rigido empresas. Hay una variación geográfica: en países como Taiwán, España y Polonia, 80% de los son­deados son de familias picadas por el bichito del emprendimiento.

Curiosamente, en mercados desarrollados como el Reino Uni­do, Estados Unidos, Alemania y Francia, esa cifra es de alrededor de 50%. Este bajo porcentaje tiene una explicación. En los mercados emergentes, que aún están en etapa de maduración, “tener respaldo de la familia es importan­te”, dice Dovey. En EE.UU. y Europa, sin embargo, “es­tamos viendo una creciente canti­dad de emprende­dores primerizos”, agrega. En otras pa­labras: emprendedores que empiezan por su cuenta, sin un legado familiar en los nego­cios para apoyar sus esfuerzos. Por ejemplo, Silicon Valley.

La encuesta preguntó: “¿Qué edad tenía cuando empezó su pri­mera compañía?”. Entre los encues­tados, los de la generación mayor, aquellos de más de 59 años, contes­taron que a los 39 años. El promedio del estudio, sin embargo, fue con­siderablemente más bajo, un poco por debajo de 32 años, lo que indica que la barrera de la edad para vol­verse rico está bajando, en parte porque sectores como el tecnoló­gico se desarrollan con las nuevas generaciones.

Estos jóvenes creadores de ri­queza están canalizando las ga­nancias a un mayor número de empresas. En promedio, estos em­prendedores fundan 4,5 compa­ñías, aunque Dovey no se atreve a atribuir la cantidad de empresas a la edad, ya que no tiene suficientes datos históricos. No obstante, es ló­gico que si uno vende su primera compañía a los 30 años, buscará un nuevo emprendimiento para inver­tir la nueva ganancia.

La cultura también influye en esta tendencia, y la cifra de 4,5 empresas cambia cuando se miran las amplias diferencias entre las regiones. Los emprendedores en Alemania empezaron apenas 2,7 compañías; los estadounidenses 5,8; en tanto que los empresarios de Hong Kong crearon 10,2 firmas. Dovey señala que en Hong Kong la riqueza está vinculada con la pro­piedad de empresas y forma par­te de la “genética” de libre merca­do de la ciudad, mientras que los alemanes y estadounidenses aún se ven atraídos por profesiones como la medicina, la contabilidad y el derecho.

¿Y cómo invierten? Los encues­tados tienen 25% de su patrimonio en sus empresas. Los millonarios prefieren las inversiones por cuen­ta propia y mantienen 19% en efecti­vo, que usan para gastarlo de forma oportuna en sus empresas o en otras compañías nuevas.

Los propietarios de empre­sas de China, por ejemplo, exigen “control” e “influencia” en sus in­versiones, dice Dovey, razón por la cual suelen subestimar los mer­cados de valores. Los emprende­dores chinos tienen apenas 16% de su patrimonio total en accio­nes, frente a 31% en sus empresas y 10% en inversiones ángeles. En comparación, los estadounidenses mantienen 28% de sus activos en acciones, 26% en sus intereses em­presariales y 5% en otras inversio­nes ángeles. Para los chinos, “com­prar acciones de Coca-Cola podría (parecer) más riesgoso que una participación controladora en su propia empresa”, afirma Dovey.

Aun así, más allá de las diferen­cias regionales, los emprendedo­res tienen grandes esperanzas en su riqueza. Los encuestados espe­ran aumentar su patrimonio total en 40%, a un promedio de US$12,6 millones, antes de retirarse. En general son un grupo con mucha confianza en sí mismo, ya que 50% espera alcanzar esa meta en los próximos cinco años, mientras que 61% de los que tienen 30 años o menos, como Mark Zuckerberg (fundador de Facebook), sienten que pueden llegar a esa meta du­rante el mismo período.