En medio de las divergencias surgidas con temas tales como la producción del etanol, la constitución del Banco del Sur, y hasta el cambio de nombre del bloque, ocho presidentes de la región iniciaron la Primer Cumbre Energética Suramericana cumbre para consolidar posturas en torno a un proyecto que les garantice satisfacer las necesidades energéticas de sus países.
A pesar de que el principal asesor del presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva en asuntos internacionales, Marco Aurelio García, afirmó el lunes que las críticas sobre el tema del etanol estaban “atenuadas”, la agencia estatal de Brasil informó que el ministro de Minas y Energía de ese país, Silas Rondeau, bloqueó una propuesta de las delegaciones de Venezuela y Bolivia para incluir en la declaración final una advertencia en cuanto a que la producción de biocombustibles perjudica las zafras agrícolas.
La férrea postura brasileña de defensa del etanol llevó al presidente Hugo Chávez el martes a moderar su posición respecto al tema, pero insistió en que había que tener cuidado en “que no afecte los alimentos”.
Chávez pidió a su colega brasileño mediar para que “Estados Unidos que nos permita llevar etanol de caña, sin aranceles, o que nos bajen los aranceles porque es muy caro” y también propuso a sus colegas sudamericanos un proyecto energético de cuatro líneas estratégicas: petróleo, gas, energías alternativas y el
ahorro energético.
Chávez dijo que los ocho mandatarios asistentes aprobaron por consenso cambiar la denominación de la Comunidad Suramericana de Naciones por el de Unión de Naciones Suramericana, Unasur.
A la cumbre asisten además de Chávez y Lula, los mandatarios de Argentina, Néstor Kirchner; de Chile, Michelle Bachelet; de Bolivia, Evo Morales; de Colombia, Alvaro Uribe; de Ecuador, Rafael Correa; de Paraguay, Nicanor Duarte; el vicepresidente de Uruguay, Rodolfo Nin Novoa.
Detalles
1. Venezuela permitiría a empresas suramericanas la explotación de un bloque de la faja oriental del Orinoco pagando bonos de $ 5 mil millones.
2. En la cumbre se planteó la construcción de un polo petroquímico y una red de trece refinerías que incluiría a Cuba, Jamaica, Dominica y Nicaragua.