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El sector alimentario saliva con el auge de las proteínas

  • Actualizado: 11 junio 2014 /

El mayor apetito por consu­mir proteínas es una de las múl­tiples fuerzas detrás de la pla­neada adquisición de Hillshire Brands Co. por parte de Tyson Foods Inc.

Nueva York, Estados Unidos.

Personas de todo el mundo, desde Beijing a Boston, están consumiendo más carne y pro­ductos lácteos, lo que ha im­pulsado una ola de fusiones y adquisiciones en el sector y re­configurado el mapa global de la agricultura.

El mayor apetito por consu­mir proteínas es una de las múl­tiples fuerzas detrás de la pla­neada adquisición de Hillshire Brands Co. por parte de Tyson Foods Inc. en una operación de US$7.700 millones.

Los consumidores más pu­dientes en las economías emer­gentes están poniendo más car­ne en sus platos y alimentando a sus hijos con más productos lácteos.

En Estados Unidos, mientras tanto, algunas personas preocu­padas por consumir alimentos más saludables están sustitu­yendo los carbohidratos, como el pan y el cereal, con más pro­teína animal, como carne, yogur y huevos.

La tendencia ha allanado el camino para el ascenso de nue­vos gigantes de la industria cárnica como la brasileña JBS SA y la china WH Group, has­ta hace poco conocida como Shuanghui International Hol­dings, y está propulsando las ventas de compañías estado­unidenses como Hillshire, que fabrica las salchichas Jimmy Dean, y Chobani Inc., respon­sable de la mayor marca de yo­gur griego del país.

A su vez, productores agro­pecuarios de todo el mundo es­tán expandiendo la producción de carne así como la de maíz, soya y otros cultivos utilizados para alimentar al ganado.

“El negocio de la proteína es un muy buen lugar para estar en este momento”, reconoce Chuck Wirtz, quien cría unos 50.000 cerdos al año en una granja cer­ca de Whittemore, Iowa. “La in­dustria agropecuaria se benefi­cia de los cambios en la dieta a nivel mundial”.

Las empresas tratan de con­seguir activos cuya importancia es considerada crítica, desde la leche en polvo para bebés hasta marcas de miles de millones de dólares que dominan las estante­rías de los supermercados.

La compra de Hillshire, de concretarse, sería la mayor fu­sión en la industria cárnica, su­perando la adquisición de Smi­thfield Foods Inc. por parte de WH Group el año pasado por US$4.700 millones.

La brasileña JBS ha llevado a cabo una seguidilla de acuerdos en los últimos 10 años que la han transformado en lo que sus eje­cutivos catalogan como la mayor procesadora de carne del mundo, con ventas que el año pasado as­cendieron a US$41.700 millones. La filial estadounidense de JBS, Pilgrim’s Pride, también estuvo en la carrera para comprar Hills­hire, pero su oferta fue superada por la de Tyson.

La carne, los huevos, los lác­teos, los frijoles y los granos figu­ran entre las principales fuentes de proteínas, que el sistema di­gestivo transforma en aminoáci­do que reemplaza las proteínas que ya se encuentran en las cé­lulas humanas.

Debido a que el organismo no puede producir algunos aminoá­cidos por cuenta propia, la pro­teína es considerada parte esen­cial de la dieta humana.

La deficiencia de proteínas sigue siendo un problema para millones de personas en los paí­ses más pobres pero, conforme aumentan sus ingresos, lo más común es que la carne se vuelva una parte más importante en las dietas de la población.

El consumo mundial de car­ne crecerá 1,9% al año durante la próxima década, según las pro­yecciones del Departamento de Agricultura de EE.UU., a medida que el aumento de los ingresos en lugares como China, México y América Central permite a los consumidores comprar más car­ne de cerdo, de res y de pollo.

La Organización de las Nacio­nes Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) proyecta que, para 2030, una persona pro­medio consumirá cerca de 44 ki­los de carne al año, frente a 39 kilos en 2007 y 33 kilos en 1991.

La reacción de los agricul­tores de todo el mundo ha sido plantar más maíz y soya, in­gredientes básicos en la mayor parte de los alimentos para el ganado.

Mientras tanto, los producto­res de carne de países en desa­rrollo como Brasil están pisando el acelerador. La ONU calcula que estos países constituirán cerca de 80% del crecimiento de la pro­ducción global de carne durante los próximos ocho años.

No obstante, la creciente demanda de carne y lácteos ha generado preocupaciones entre los defensores del medio am­biente. La ONU estima que la producción de ganado es res­ponsable de alrededor de 14% de las emisiones globales de ga­ses de efecto invernadero.