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Jovenes deben saber que la actividad empresarial es dura

  • 12 mayo 2015 /

Pero los inversionistas, las instituciones educativas y los contribuyentes quieren ver empresas nuevas sanas

Washington, Estados Unidos.

¿Qué le parece esto como resultado de educación en actividad empresarial?

La proporción de estudiantes de preparatoria que dice que le gustaría lanzar un negocio cayó durante el curso de un programa de verano, según una investigación de la Universidad de Nueva York.

Pero no es un fracaso.

Antes de entrar al programa BizCamp, financiado por la Fundación Citi, el 91% de los participantes indicó que le gustaría tener una empresa. Pero después se enteraron de cuánto tiempo se lleva manejar una, y del riesgo.

Luego de completar el programa, la proporción de estudiantes que dijo que le gustaría lanzar un negocio había caído a 85%.

Cualquier disminución en las ambiciones empresariales podría ser vista como causa de alarma, considerando la aguda necesidad de nuevos emprendimientos (por primera vez en 30 años, el cierre de empresas está superando a las aperturas comerciales en Estados Unidos).

Pero los inversionistas, las instituciones educativas y los contribuyentes quieren ver empresas nuevas sanas. Cambiar lo que la gente joven sabe y espera de lanzar un negocio puede evitar malos cálculos iniciales y asignar más eficientemente recursos limitados.

El campamento de dos semanas sí incentivó a algunos estudiantes.

“Para cuando terminó el programa, significativamente más estudiantes indicaron que era probable que lanzaran una empresa el próximo año”, encontraron los investigadores.

“Aproximadamente dos quintos de los estudiantes informaron que era probable que lanzaran un negocio el próximo año, en comparación con un cuarto de los estudiantes al principio del BizCamp”.

Hay verdaderos beneficios económicos, sociales y de mercado de poner en preparación comercial a ligeramente menos empresarios aunque mejor preparados y más motivados.

La investigación refuerza que aprender de actividad empresarial inflama una mentalidad empresarial en la gente joven; empiezan a pensar y actuar como empresarios.

Se comunican mejor. Persisten pese a fracasos. Asumen riesgos inteligentes. Se convierten en solucionadores de problemas y encuentran oportunidades.

Los que piensan como empresarios, en otras palabras, también pueden volverse excelentes empleados incluso si no lanzan negocios.

Pueden volverse “intrapresarios” (los que innovan dentro de organizaciones) o empresarios sociales que mejoran instituciones sociales y gubernamentales.

Si es posible provocar el esquema mental empresarial con un breve programa de verano, imagínense lo que haría un compromiso con la educación empresarial basado en la escuela.

Es hora de hacer que la enseñanza sobre actividad empresarial sea parte de nuestra educación nacional y estrategia económica.