08/08/2022
07:45 PM

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Cine hondureño reactiva la taquilla

Más de cuatro millones de lempiras lleva recaudados una película hondureña. En 5% crece la asistencia de los hondureños al cine

Tegucigalpa, Honduras.

El cine en Honduras está en franco crecimiento, impulsado por la mayor afluencia de personas y la aceptación de las producciones nacionales. La industria del cine en el país ha ido adaptándose al paso de los tiempos y el desarrollo de las tecnologías.

Ha pasado de la exposición de las películas de las megasalas que tenían palco y luneta (como el Clamer, Palace y Lido, Variedades y el Centenario) entre los años 1950 y 1990, para dar paso a salas más pequeñas, de 200, 250 y 300 butacas. Estas últimas son las salas de estrenos, que se ubican en los modernos y grandes centros comerciales (malls), de las principales ciudades del país.

También se encuentran los cines “standing alone” o “parados solos”, que son los que se encuentran en lugares donde hay un mercado que atender, no necesariamente en los centros comerciales.

Tres en competencia

La industria es manejada actualmente por tres grandes cadenas de capital nacional y extranjero. La estadounidense Cinemark, que opera en Honduras cuatro complejos de seis salas en el mall Multiplaza y siete en City Mall de Tegucigalpa; más ocho salas en el City Mall y seis en el mall Galerías de San Pedro Sula.

En los cuatro complejos suman un total de 27 pantallas, de las cuales cuatro son VIP/premier, cuatro son salas digitales extremas XD y 16 de estas tienen la capacidad de exhibir películas en formato 3D.

Metrocinemas, de capital netamente hondureño, que maneja las salas de los malls Plaza Miraflores, Novacentro, Plaza América en Tegucigalpa; Megaplaza en San Pedro Sula, El Progreso, Yoro, y el Mall Las Américas de Choloma, en las que suman 39 pantallas. Su participación de mercado es de un 25%.

La mexicana Cinépolis, la segunda cadena más grande del mundo por boletaje vendido, opera las salas de Cascadas Mall, Cascadas VIP y Altara en San Pedro Sula, esta última considerada una de las más grandes de América Latina.

En el mercado compiten de forma independiente empresarios hondureños que manejan cuatro salas de cine en La Ceiba y dos salas más en Comayagua y Choluteca, en las instalaciones de los malls Uniplaza.

Todas son salas que cuentan con equipo tecnológico moderno, como pantallas cóncavas con proyecciones de techo a piso; tecnologías para la proyección de las películas en tercera dimensión (3D), que da el sentido de profundidad; y la proyección 2D, proyectores de luz láser.

Honduras terminó de digitalizar su equipo en octubre del año pasado, mes en el cual los distribuidores de películas dejaron de traer al mercado nacional las películas analógicas.

Mercado en crecimiento

Este año el mercado muestra un ritmo de crecimiento mayor y destaca la cantidad de producciones nacionales. Son cinco las películas hondureñas que han desfilado por la taquilla (seis con “El paletero” que se estrena esta semana) con buenos resultados.

Incluso los militares entraron al mercado con la producción “Historia de héroes”, que lleva 4.2 millones de lempiras recaudados en tres meses, lo que significa más de 53,000 boletos a un precio promedio de 75 lempiras.

Esta producción tuvo un costo de 300,000 lempiras, y “El paletero” requirió inversiones de más de cuatro millones de lempiras. “El cine en Honduras es una industria que no sigue el mismo ciclo que la economía.

“Es un mercado en crecimiento, con cifras positivas cada año, donde las oportunidades de entretenimiento van tomando cada vez más fuerza”, manifestó a D&N Christian Flores, gerente de marketing de la multinacional estadounidense en Honduras, Cinemark.

“Al público hondureño le gusta el cine, siendo esta una de las pocas opciones de entretenimiento sano y familiar que existe. El hondureño disfruta de relajarse en los cines viendo una buena película en compañía de palomitas”, agregó el ejecutivo de Cinemark.

No dio cifras, pero sí aseguró que las visitas que se registran este año a sus salas “la tendencia es al crecimiento”.

Fuentes del sector, dijeron, sin embargo, que las visitas han incrementado este año entre un 3% y un 5%. En los últimos años las audiencias en el país superaban los dos millones de boletos vendidos al año.

Y este año la cifra se superará ampliamente. Las ventas varían de la ciudad, las películas en cartelera, las promociones, los días feriados y los fines de semana (de jueves a domingo).

Hay salas que este año han registrado entre 4,000 y 5,000 cinéfilos por día, principalmente los fines de semana.

Estos números están al alza en meses considerados de alto tráfico: junio, julio y agosto, que coinciden con las vacaciones de las escuelas bilingües y diciembre y enero, por las fiestas de Navidad y Año Nuevo. Los productos que se exhiben en Honduras vienen en su mayoría del mercado estadounidense.

El cine de la India, por idioma no llega hasta acá, y el argentino y el mexicano no generan ventas que justifiquen su importación.

La aceptación de las producciones cinematográficas hondureñas también es muy buena. En cuanto a precios, la taquilla de Honduras es una de las más bajas de la región (2.68 dólares).

“Para nosotros el 2015 fue extraordinario, pagamos un montón de impuestos, y este año va un poco mejor, a pesar de que todas las señales de todo el comercio son negativas, pero al cine sigue yendo la gente”, dijo a D&N José María Agurcia, gerente de la cadena de cines hondureña, Metrocinemas.

Foto: La Prensa

Inversiones

Aunque no entró en detalles, Agurcia revela que tienen sobre la mesa planes de nuevas inversiones. “Nosotros estamos planificando crecer.

Yo espero tener este año un cinema nuevo y siete pantallas y el próximo año espero tener seis pantallas nuevas con dos cinemas nuevos”, informó Agurcia. Mientras que en Cinemark las apuestas de inversión se han destinado a nuevas y mejores tecnologías cinematográficas.

“Fuimos los primeros en incursionar con el cine 100% digital con una fuerte inversión en proyectores digitales de última generación”, dijo Flores.

Adicionalmente, agregó, “fuimos los primeros en introducir al mercado las salas Premier (concepto de Cinemark para denominar las salas VIP) que ofrecen una nueva experiencia de disfrutar el cine, introducimos las salas XD (salas digitales extremas) que ofrecen una experiencia diferenciada de las salas regulares con pantallas más grandes, mayor luminosidad en pantallas y sonido con mayor potencia y canales de audio”.

Las inversiones incluyen la apuesta a nuevos servicios como la venta de combos y boletería por medio de internet para satisfacer las exigencias del mercado, la renovación de complejos con la implementación de nuevas tecnologías, remodelaciones y la mejora en servicios que generen ese valor agregado al cliente que busca una experiencia diferente en sus visitas al cine.

En la memoria histórica

Tegucigalpa, la capital de Honduras, tiene en esta industria una de sus historias más relevantes.

En la memoria histórica de sus ciudadanos están los emblemáticos cines Clamer y Variedades.El cine Hispano y el Presidente. Los cines Maya en el bulevar Morazán; El Centenario, Belén, El Obelisco y el Roxy en Comayaguela; Alpha y Omega en la avenida La Paz, y de los cines Aries y Tauro en el centro de la capital hondureña, y del Regis, Real, Sagitario y Ópera, que incursionan en el mercado a finales de la década de los años 70.

En Tegucigalpa, el cine Clamer dejó caer el telón tras la exhibición de “Drácula”, un clásico de la industria dirigida y producida por Francis Ford Coppola. El Variedades (1914-13 septiembre de 2010) con la película “Ávatar”.

San Pedro Sula también tiene en su memoria el recuerdo de emblemáticos locales a los que acudían a disfrutar de las maravillas y últimas novedades del cine: Colombia, Hispano, Tropicana, Presidente, Géminis, Clamer, el Lux y el Roxy, son algunos de los cines que abrían sus puertas para que los amantes del cine entraran a echar a volar su imaginación.

Hoy en día, los amantes del séptimo arte siguen teniendo la oportunidad de seguir disfrutando de “la experiencia de cine, que es estar en una sala, en un cuarto enorme, oscuro, con gente desconocida, riéndose o asustándose al mismo tiempo, llorando al mismo tiempo y comiendo maíz tostado. Totalmente aislado de la realidad, y ese entretenimiento mantiene a la gente yendo a sus cines”.

Otro punto es que el producto sigue siendo altamente atractivo para el mercado, ya sean películas de acción, de amor, de terror o religión.

“Sea lo que sea, el producto está muy bien hecho y es muy atractivo y envolvente, los directores actuales logran meter a la persona totalmente en la película y uno se siente que es parte de la película”, dijo Agurcia.