El “Perro Negro” de Estrella Roja tiene un sueño pendiente: su madre es la razón

Detrás de ese curioso apodo del jugador hondureño existe una historia de sacrificio y dolor que pocos conocían.

  • Actualizado: 12 de agosto de 2026 a las 13:16 -
El “Perro Negro” de Estrella Roja tiene un sueño pendiente: su madre es la razón
Danlí, Honduras.

Esteban Duarte tiene 29 años y hoy disfruta de un momento que durante mucho tiempo pareció lejano. El futbolista de Estrella Roja, equipo recién ascendido a la Liga Nacional, y en sus primeros partidos en la máxima categoría ya ha comenzado a llamar la atención por sus cualidades futbolísticas y porque en su camiseta no aparece su nombre, sino un apodo que lo acompaña desde que era niño: “Perro Negro”.

Pero detrás de ese curioso sobrenombre existe una historia mucho más profunda. Una historia marcada por sacrificios, dificultades, sueños y, sobre todo, por una ausencia que todavía duele.

Duarte nació en el barrio El Arenal, a pocos minutos de Danlí. Allí comenzó a construir su sueño de convertirse en futbolista. Desde los seis o siete años comenzó a ser conocido como “Perro Negro”, un apodo que nació en su familia y que posteriormente fue adoptado por José María Rodríguez, uno de sus formadores en Fluminense de Jacaleapa.

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Desde entonces, decidió llevarlo consigo en cada camiseta. Lo hizo en Liga Mayor, en Segunda División y ahora también en la Liga Nacional. Lo que durante años fue simplemente un sobrenombre terminó convirtiéndose en una de las características que más llaman la atención de su historia.

“El apodo nació por mi hermano mayor más que todo porque él juega en el mismo puesto mío y por el tipo de marcaje que nosotros hacemos y por el por el tipo de color de piel también. Es un apodo más que todo por el fútbol, ya la demás gente de mi comunidad me llama Esteban”, expresó el polifuncional zurdo.

Sin embargo, él y su familia se han sorprendido por el ‘Boom’ que ha causado el caso. “Ya en Primera División, como dice usted, ya hace más ruido. O sea, ya todo el mundo empieza a ver las redes sociales y la verdad que para mí fue algo que me dejó en shock, pues, porque no pensé que podía ser tanto revuelo el llevarlo. Y especialmente porque toda la vida lo he llevado”.

A sus 29 años, el futbolista ha logrado cumplir uno de sus grandes sueños al competir en la máxima categoría después de recorrer un largo camino desde las divisiones inferioress.

El chico de 29 años después de los juegos ante Olancho FC y Motagua vio las repeticiones completas porque es un habito que tienen desde hace años, pero esta vez fue diferente porque los grandes narradores del país lo mencionaban a cada momento con el apodo que para él era algo normal entre sus conocidos.

Duarte tuvo que recorrer un largo camino. Pasó por las categorías menores de Fluminense, defendió los colores de Estrella Roja, regresó a Fluminense y posteriormente dio el salto a Real de Minas bajo la dirección del entrenador Raúl Cáceres. Con el paso de los años volvió a Estrella Roja y se convirtió en uno de los futbolistas que vivieron desde dentro el proceso que llevó al club desde las categorías inferiores hasta la máxima división del fútbol hondureño.

“Venimos desde abajo, de pelear descenso, a ascender el equipo a Primera. Es algo muy lindo y agradecido con Dios”, relató.

El ascenso representó mucho más que un logro deportivo. Fue la recompensa a años de esfuerzo y sacrificio. Y quizás por eso, cuando Estrella Roja venció a Olimpia en el Estadio Nacional, Duarte entendió que estaba viviendo uno de esos momentos que alguna vez solamente había imaginado.

Pero la vida también le ha enseñado que detrás de cada sueño existen sacrificios. A los 12 años tuvo que enfrentar uno de los momentos más difíciles de su vida. Su madre viajó hacia Estados Unidos con la intención de buscar mejores oportunidades para su familia. Desde entonces, la distancia se convirtió en parte de su historia.“Es algo que me toca porque hemos sufrido, la verdad, para llegar hasta acá. Y esta es una consecuencia de venir desde abajo y mirar todo lo que estamos logrando ahorita. Mi mamá, desde los 12 años, la tuve que dejar viajar hacia Estados Unidos para poder darles una vida mejor y así ser quienes somos ahora. No la he vuelto a ver. Tengo como 16 años de no verla”, confesó.

SUEÑO POR CUMPLIR

Mientras él crecía, luchaba por hacerse un lugar en el fútbol y ayudaba a construir su propio camino, su madre permanecía lejos, en Estados Unidos. Hoy ella vive en Dallas; sin embargo, el futbolista tiene la meta clara.

“Creo que volver a ver a mi madre sería algo muy bonito para nosotros, para mí. Como le digo, tengo como 16 años por ahí de no verla. Creo que lo primordial también es ver si puedo sacar la visa y así puedo ir a visitar a mi madre, que tengo bastante tiempo de no verla”.

Son siete hermanos: cinco hombres y dos mujeres. Junto a su padre, tuvieron que salir adelante mientras su madre permanecía lejos. Dos de sus hermanos también jugaron fútbol, aunque finalmente no continuaron con la carrera profesional. Esteban fue quien siguió adelante hasta alcanzar el sueño que perseguía desde niño.

Su padre ha sido una de las figuras fundamentales en ese camino. Duarte lo describe como una persona autocrítica, alguien que no duda en señalarle sus errores y decirle qué debe mejorar. Para Esteban, esas críticas han sido importantes porque provienen de alguien que también conoce el fútbol y que siempre ha intentado ayudarlo a crecer.

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Hoy, cuando entra a una cancha de Primera División, lleva consigo mucho más que una camiseta y un número. Lleva los años de entrenamiento, los sacrificios de su familia, los consejos de su padre, el recuerdo de su madre y las ilusiones que comenzó a construir cuando apenas era un niño.

La historia de Duarte comenzó desde muy pequeño en el barrio El Arenal, cerca de Danlí, donde nació el sobrenombre “Perro Negro” que hoy luce en su camiseta y que se ha vuelto viral entre los aficionados.

También lleva el apodo que nació en su infancia: “Perro Negro”. Y mientras las redes sociales se preguntan quién es ese jugador cuyo nombre no aparece en la espalda de la camiseta, Esteban Duarte sabe perfectamente quién es y cuánto le ha costado llegar hasta aquí.

Más frases del “Perro Negro”:

“Irle a ganar a uno de los mejores equipos no de Honduras, sino que de todo Centroamérica. Creo que es algo muy especial para nosotros lo que vivimos el domingo pasado”.

¿Eres Motagua?

“JAJAJA, La verdad que era uno de los equipos que más quería enfrentarme, igual a Olimpia. Creo que mi ídolo desde la infancia... no me lo habían preguntado, pero mi ídolo, crecí viendo a Emilio Izaguirre. Mirarlo el domingo en el Nacional creo que para mí fue algo muy satisfactorio, la verdad. Le pedí una foto”.

“Mi fortaleza deportiva es lo rápido que soy. Creo que tengo buena técnica, tengo buen manejo de balón también. tengo varias facetas en las cuales las puedo jugar bien. Soy lateral izquierdo, puedo jugar de volante, puedo jugar de carrilero, de extremo, hasta de cinco también lo puedo hacer”.

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“Primero que todo, tratar de hacer las cosas bien aquí en mi equipo actual, que es Estrella Roja, y ahí dar un salto a un mejor equipo. Y lo que más sueño es vestir la camiseta de la Selección de Honduras, de mi Selección”.

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Mario Jafeth Moreno
Mario Jafeth Moreno
mario.moreno@diez.hn

Licenciado en periodismo, egresado de la UNAH VS y con experiencia en el periodismo deportivos desde 2021.

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