¿Qué pasará con la Enee?: Detallamos qué cambiará y qué seguirá igual
PARTE I: Ejecutivo y liberales coinciden en separar generación, transmisión y distribución, pero discrepan sobre quién conservará los activos, cómo semanejará la deuda y qué controles tendrán las nuevas empresas.
- Actualizado: 12 de agosto de 2026 a las 10:11 -
La transformación de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) abrirá uno de los debates más importantes del Congreso Nacional. Sobre la mesa estarán la Ley de Justicia Energética, presentada por el Partido Liberal, y la reforma a la Ley General de la Industria Eléctrica promovida por el Ejecutivo.
Ambas parten del mismo diagnóstico: la Enee necesita reducir pérdidas, ordenar sus finanzas y recuperar capacidad de inversión, pero difieren en aspectos clave como la propiedad de los bienes, la deuda y los controles sobre las nuevas empresas.
¿Por qué quieren cambiar la Enee? La empresa necesita mejorar su funcionamiento y recuperar capacidad financiera. El dictamen del Ejecutivo señala que las pérdidas técnicas y no técnicas han rondado históricamente entre 30 % y 35 % de la energía generada.
Una Enee, tres empresas: Las dos iniciativas coinciden en separar las actividades de la estatal en generación, transmisión y distribución. Cada área tendría una estructura empresarial propia, con responsabilidades, operaciones y resultados financieros diferenciados.
Generación: La empresa de generación estaría encargada de producir energía mediante las centrales, como El Cajón, que formen parte de este componente. La separación permitiría identificar con mayor precisión sus costos, ingresos, necesidades de inversión y desempeño financiero.
Transmisión: También tendría su propia estructura empresarial. Esta actividad comprende el transporte de electricidad a través de líneas de alta tensión y subestaciones, que permiten trasladar la energía desde las plantas generadoras hasta distintos puntos del sistema.
Distribución: La tercera empresa estaría dedicada a la distribución, es decir, a las redes que llevan la electricidad hasta viviendas, comercios e industrias. Aquí se concentran postes, transformadores, cableado y buena parte de la relación cotidiana con los usuarios.
Coincidencias: Ejecutivo y liberales coinciden en separar las tres actividades y mantener a la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree) como regulador del sector. También conservan al Operador del Sistema y del Mercado como responsables de funciones vinculadas con la operación del sistema eléctrico.
Diferencias: El principal punto de choque aparece al definir quién será propietario de los activos después de la reorganización. Represas, terrenos, redes, subestaciones y demás bienes forman parte del patrimonio que deberá ordenarse con la división de la empresa.
Ejecutivo plantea transferir los activos: La propuesta del Ejecutivo establece que los activos, pasivos, personal y contratos vinculados con cada actividad sean trasladados a las nuevas empresas subsidiarias que asumirán generación, transmisión y distribución.
PL quiere que Enee conserve los bienes: La Ley de Justicia Energética propone otro esquema: los activos seguirían perteneciendo a ENEE matriz. Las subsidiarias podrían administrarlos, operarlos, mantenerlos y custodiarlos, pero esa asignación no significaría un cambio de propietario.
Las acciones también tendrían candados: La propuesta liberal establece que Enee matriz sería propietaria del 100 % de las acciones de las nuevas subsidiarias. Además, crea restricciones para impedir que esa participación pueda diluirse mediante nuevas emisiones o determinados instrumentos financieros.
No se elimina la inversión privada: El planteamiento liberal no cierra la puerta a la participación privada en el sector eléctrico. Las empresas privadas podrían continuar invirtiendo y compitiendo bajo las reglas del mercado. Los candados se concentran en las empresas estatales y sus activos.
La ayuda tendría condiciones: Durante esos 10 años, Enee matriz tendría que ejecutar un Programa de Recuperación Operativa y Financiera. El plan incluiría metas de reducción de pérdidas, recuperación de ingresos, eficiencia, flujo de caja y capacidad de inversión.
Diez años sin pagar ISR: La propuesta liberal también contempla una exoneración del Impuesto Sobre la Renta durante 10 años para la Enee y las empresas creadas mediante la escisión. La intención es que esos recursos puedan destinarse a inversión, mantenimiento y fortalecimiento financiero.