Aunque la afirmación parezca exagerada, hay que recordar que la autonomía 'teórica' de los eléctricos que se venden en España está entre los 250 kilómetros de un Nissan Leaf a los más de 300 del BMW i3 Rex, que alcanza esta distancia por el apoyo de un pequeño motor de gasolina que actúa como generador.
Eso sí, ya se empieza a hablar con bastante asiduidad de que los que están a punto de llegar lo van a hacer con autonomías de 400 kilómetros.
En el Volkswagen Golf GTE, con la batería de iones de litio de alta voltaje llena y el depósito de gasolina en la misma situación, la distancia que se puede recorrer aproximadamente es de 940 kilómetros, según el dato oficial.
Alcanzar en modo eléctrico los 50 kilómetros resulta algo complicado si en el trayecto recorrido también hay que salir a carretera.
En uno de los realizados (de 45 kilómetros) durante la prueba a este híbrido de Volkswagen, el resultado fue que el 71 % de ellos (31 kilómetros) se pudieron hacer con cero emisiones y el resto no, porque entró en funcionamiento el motor de gasolina. El consumo obtenido fue de 3,5 litros a los cien kilómetros.
La marca le ha homologado un gasto de 1,5 litros de gasolina y de 11,4 kWh cada 100 kilómetros de energía eléctrica, y unas emisiones promedio de CO2 de 35 g/km.
El motor de gasolina es un 1.4 TSI de inyección directa con una potencia de 150 CV, mientras que la del eléctrico es de 102 CV. El rendimiento máximo de ambos propulsores combinados es de 204 CV, razón por la que Volkswagen le ha puesto el apellido GTE, porque no desmerece frente a sus hermanos de gasolina GTI y diésel GTD.
El propulsor eléctrico se alimenta de una batería de iones de litio de alto voltaje cuya capacidad energética es de 8,7 kWh. Está situada delante del eje trasero en los bajos del automóvil. Se compone de ocho módulos de celdas (cada uno con doce celdas) que ofrecen una tensión de entre 250 y 400 V, dependiendo del estado de carga de la batería.
El motor eléctrico es síncrono trifásico de imán permanente y junto al cambio automático de doble embrague DSG de seis velocidades forman un módulo compacto. El motor eléctrico se ubica sobre el árbol de levas de admisión situado entre el volante de inercia amortiguador de vibraciones, el acoplamiento de desconexión (para desconectar el TSI) y los componentes del cambio automático DSG.
El silencio del motor es total y las primeras veces hay que mirar que en el cuadro de relojes aparece la palabra ready (listo) para tener constancia de que el sistema está activo para engranar e iniciar la marcha.
Es más, el gesto intuitivo del conductor es consultar el testigo que hay al lado de la palanca de cambios para comprobar que la luz de E-Mode está apagada, lo que indica que vamos en gasolina.
Para el sistema de frenos Volkswagen ha desarrollado un servofreno electromecánico exclusivo para los eléctricos denominado 'e-BKVW', que optimiza la fuerza de frenado. Este proceso se complementa a través del llamado 'Brake Blending', que hace que las retenciones suaves se hagan con el momento de frenada del motor eléctrico.
En cuanto al diseño exterior, para identificar al GTE la luz diurna de LED tiene forma de C y el perfil transversal de la parrilla es azul, un color que se repite en las pinzas portapastillas de freno. Los faros dobles de este cuatro puertas, al igual que en el e-Golf, son de LED de serie.
El revestimiento lateral de las estriberas y el alerón de techo con side flaps (aletas laterales) es compartido con los modelos GTI y el tubo de escape doble cromado, situado en el lado izquierdo, es similar al del GTD.
En el interior uno de los elementos más distintivos son los cuadros de la tapicería, que van en azul en vez en el rojo típico de los GTI. Los asientos deportivos de la parte delantera recogen bien el cuerpo y la posición del conductor es muy ergonómica, con el sistema de infoentretenimiento de 6,5 pulgadas a mano.
Atrás el espacio es más holgado para cuatro personas que para cinco, mientras que la forma rectangular del maletero le hace bastante aprovechable.
Otra de las ventajas que tienen los híbridos enchufables son que las tarifas para aparcar en las zonas reguladas de las ciudades son menores y que en los protocolos contra la contaminación de ciudades como Madrid tienen vía libre para circular.