San Pedro Sula, Honduras
Marvin Ponce, asesor presidencial de Nasry Asfura, aseguró que el Estado de Honduras obtuvo una ganancia de un millón de lempiras tras vender el avión presidencial por 137 millones de lempiras.
"(El avión presidencial) valía 136 millones, se vendió por 137; entonces, se ganó un millón", afirmó (a partir del minuto 25:38).
Sin embargo, su afirmación es falsa. El Estado de Honduras adquirió el avión presidencial en 2014, durante el gobierno de Juan Orlando Hernández, por un valor que equivalía a 314.6 millones de lempiras.
En 2026, la aeronave se vendió mediante subasta por 137.7 millones de lempiras.
Al comparar ambos montos, resulta evidente que el Estado enajenó el aparato por un valor muy inferior al costo original. La diferencia entre el precio de compra y el de venta representa un déficit aproximado de 176.9 millones de lempiras, lo que demuestra que los recursos recuperados quedaron significativamente por debajo de la inversión inicial.
Las declaraciones de Ponce surgieron tras concretarse la venta del avión presidencial el pasado 10 de julio de 2026.
La aeronave, un Embraer Legacy 600 con matrícula FAH-001, se adjudicó a la empresa mexicana Thebe Ingeniería y Consultoría S.A. de C.V., la cual presentó la oferta ganadora de 137,776,390 lempiras, informó LA PRENSA.
El equipo de LA PRENSA Verifica buscó la postura de Ponce sobre su aseveración; sin embargo, hasta el cierre de esta edición, no se obtuvo respuesta.
Debajo del costo inicial
El avión presidencial fue comprado en diciembre de 2014 durante el gobierno del expresidente Juan Orlando Hernández por 314,692,650 lempiras, informó LA PRENSA.
Al contrastar ambas cifras, la aeronave se vendió por 137.7 millones de lempiras, mientras que su costo de adquisición original rozó los 314.6 millones de lempiras.
Es decir, el precio de salida fue significativamente inferior al monto desembolsado inicialmente por el Estado. En términos reales, este déficit representa una pérdida neta para Honduras de 176,916,260 lempiras.
La afirmación de Ponce toma como referencia equivocada dos valores internos del proceso de subasta: el precio base de 136 millones de lempiras y el monto final de adjudicación de 137.7 millones.
Si bien la diferencia entre ambos valores es de aproximadamente 1.7 millones de lempiras —y es correcto señalar que la oferta ganadora superó el piso establecido para la puja—, ese cálculo es engañoso para determinar si el Estado obtuvo una ganancia, ya que ignora por completo el costo histórico de adquisición del avión.
El precio base fijado para la subasta corresponde al valor estimado de mercado de la aeronave en la actualidad, no al costo que tuvo al comprarse en 2014.
Los activos de este tipo pierden valor con el paso del tiempo debido al uso, la obsolescencia, la depreciación acumulada y las fluctuaciones del mercado.
Por ello, para determinar si una operación financiera genera una ganancia o una pérdida económica real, debe analizarse el valor contable en libros o el costo de adquisición del activo, y no únicamente el diferencial de una puja.
Al respecto, el economista Henry Rodríguez explicó a LA PRENSA Verifica que comparar el precio base de una subasta con el valor final de venta no es un indicador de utilidad para el Estado: "Los bienes están sujetos a depreciación debido al uso y desgaste, por lo que pierden valor con el tiempo; habría que ver su valor en libros para determinar si se ganó o perdió en la operación", señaló el experto.
Por lo tanto, la afirmación de Marvin Ponce es falsa. El Estado adquirió el avión presidencial en 2014 por unos 314.6 millones de lempiras y lo enajenó en 2026 por 137.7 millones.
Al registrarse una diferencia de 176.9 millones de lempiras por debajo del costo de compra, la transacción no representa una ganancia económica para el país.