El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE) informó que comenzó a utilizar aeronaves militares para realizar vuelos de deportación hacia Honduras como parte de una estrategia coordinada con el Departamento de Defensa de ese país.
De acuerdo con la agencia estadounidense, el primer traslado bajo este esquema se realizó el 4 de junio e incluyó a varios ciudadanos hondureños que habían cumplido condenas o enfrentaban antecedentes por distintos delitos, entre ellos robo, conducción bajo los efectos del alcohol, violencia doméstica y delitos relacionados con drogas.
En un comunicado, el director interino del ICE, David Venturella, afirmó que esta modalidad busca fortalecer la ejecución de las leyes migratorias mediante la coordinación entre distintas dependencias del gobierno federal.
"Este vuelo demostró cómo un enfoque integral del gobierno fortalece la aplicación de las leyes de inmigración y maximiza los recursos de los contribuyentes", señaló el funcionario.
El ICE identificó a varios de los deportados incluidos en ese vuelo. Entre ellos figura Santos Alberto Ramos Castillo, quien registra una condena por conducir bajo los efectos del alcohol y antecedentes por obstrucción a la justicia, violencia doméstica, agresión y crueldad contra un menor.
También fue deportado Óscar Alvarado Díaz, quien, según la agencia, había sido expulsado de Estados Unidos en nueve ocasiones y contaba con condenas por robo y conspiración para fabricar o distribuir sustancias controladas.
La lista incluye además a Fredis David Chávez Mencía, condenado por transporte y venta de estupefacientes; Douglas García-Rivera, con antecedentes por conducir bajo los efectos del alcohol y evasión del arresto; Melvin Martínez Izaguirre, deportado previamente en dos oportunidades y con múltiples arrestos por conducir bajo los efectos del alcohol, violencia doméstica y agresión; así como Roje Oliva-Ortiz, condenado en dos ocasiones por conducir bajo los efectos del alcohol.
El ICE indicó que estos operativos forman parte de las acciones dirigidas a localizar, detener y deportar a personas que permanecen de manera irregular en Estados Unidos y que cuentan con antecedentes penales.
Asimismo, la institución señaló que la colaboración con el Departamento de Defensa permite ampliar la capacidad operativa para ejecutar vuelos de deportación mediante el uso de aeronaves militares, con el objetivo de reforzar las operaciones de control migratorio.