San Pedro Sula, Honduras
Desde el 7 de enero de 2026, todos los motociclistas y sus acompañantes deben portar un chaleco o distintivo reflectante mientras circulan por las vías del país.
Esta disposición, incluida en la Ley de Tránsito desde 2015, nunca se había implementado con rigor. Su activación reciente provocó que surgieran múltiples versiones falsas en redes sociales, confundiendo a la población sobre los detalles de la norma y su propósito real: prevenir accidentes y salvar vidas.
Circulan publicaciones que aseguran, de manera incorrecta, que los chalecos deben tener dos tiras reflectantes específicas, un portaplacas o que su uso sería obligatorio para peatones.
Ninguna de estas afirmaciones tiene respaldo legal, pero se difundieron rápidamente en un contexto de operativos policiales y multas, generando alarma innecesaria.
El comisionado de la Dirección Nacional de Vialidad y Transporte (DNVT), José Adonay Hernández, explicó que la confusión no es culpa de la norma, sino del prolongado descuido institucional: durante más de una década, la disposición se ignoró casi por completo, sin campañas educativas ni controles sistemáticos.
La fiscalización reciente simplemente reveló un vacío informativo que las redes sociales llenaron con contenido engañoso.
La norma, en vigencia desde 2015
El uso del chaleco reflectivo está respaldado por el artículo 99, numeral 28, de la Ley de Tránsito, incorporado mediante el Decreto Legislativo 20-2015 y publicado en La Gaceta el 29 de mayo de ese año.
La ley indica que todos los conductores y pasajeros de vehículos de dos o tres ruedas deben portar un distintivo reflectante de color anaranjado, rojo o blanco. No se establece un número específico de cintas, ni se exige portaplacas, ni aplica a peatones.
Durante años, la medida fue considerada una recomendación más que una obligación. La fiscalización era esporádica y la socialización casi nula, permitiendo que miles de motociclistas circularan sin chaleco sin enfrentar sanciones.
Hernández señaló que la intensificación de los controles responde al aumento de accidentes viales que involucran motocicletas. “El chaleco no salva vidas por sí solo; su objetivo es hacer visibles a los motociclistas y prevenir siniestros”, puntualizó.
Desinformación en circulación
Con los operativos de 2026 surgieron gráficos falsos atribuidos a la Policía Nacional que detallaban requisitos técnicos inexistentes, como doble tira reflectante o espacio para placa.
Tanto la Policía como la DNVT aclararon que esas piezas no provienen de ninguna institución estatal. La ley solo exige un distintivo reflectante adherido a un chaleco o arnés, sin especificaciones adicionales.
Algunas versiones falsas fueron aún más extremas, señalando que los peatones debían usar chalecos reflectantes y que quienes no lo hicieran serían detenidos y enviados a trabajo comunitario.
Ningún comunicado oficial respalda esas afirmaciones; la obligación aplica exclusivamente a motociclistas y acompañantes. “Son invenciones de redes sociales. La ley está clara”, recalcó Hernández.
El trasfondo de la medida
La aplicación estricta del chaleco responde a cifras preocupantes: el 72 % de los accidentes viales involucra motociclistas y, de ellos, el 42 % termina en muerte, según la DNVT.
En 2025, Honduras registró aproximadamente 1,894 muertes por accidentes de tránsito, un promedio de cinco diarias, muchas relacionadas con problemas de visibilidad.
Expertos en seguridad vial destacan que el chaleco reflectivo es solo un componente dentro de un plan integral de prevención, que debe combinar educación, controles y campañas continuas.
“Funciona cuando se aplica de manera conjunta con otras medidas, no solo con sanciones”, indicó el abogado Elmer Orellana.
La implementación tardía, junto con la falta de información pública, convirtió una medida de seguridad vial en terreno fértil para rumores y contenidos falsos.
Ahora, con operativos y sanciones vigentes, el desafío de las autoridades no es solo aplicar la ley, sino comunicarla claramente, antes de que la desinformación siga circulando más rápido que los motociclistas en las calles.