El café hondureño atraviesa un momento de transformación silenciosa. No se trata solo de sembrar y cosechar, sino de administrar la finca como una empresa, adoptar prácticas sostenibles y organizarse en grupos capaces de negociar mejores condiciones. Esa es, al menos, la fórmula que Volcafe en Honduras ha venido perfeccionando durante 13 años junto a miles de productores nacionales, y que este año volvió a poner sobre la mesa durante su premiación Café Gourmet 2026.
Trece años de trabajo directo con el productor
El evento, que combinó la entrega de reconocimientos con la firma de un convenio de comercialización, reunió a 300 productores que actualmente trabajan de la mano con la empresa, según explicó Frank Reese, gerente general de Volcafe en Honduras.
"Esto representa los logros en el campo de productores, su reconocimiento de sus esfuerzos en la implementación también de este programa para agricultores", señaló Reese, quien detalló que el programa ha crecido de forma sostenida año con año, tanto en número de participantes como en volumen de café adquirido directamente.
El Paraíso y Comayagua se mantienen como los departamentos con mayor peso dentro de esta red productiva, aunque la cobertura ya se extiende prácticamente a todo el territorio nacional.
El convenio firmado durante el evento no funciona como un contrato de venta tradicional, sino como una garantía de compra: si un productor se compromete a vender determinada cantidad de quintales, la empresa se compromete a adquirirlos en su totalidad, independientemente de las fluctuaciones del mercado.
Ese respaldo, según Reese, ha permitido que el destino del café hondureño también evolucione. Mientras hace algunos años Alemania concentraba buena parte de las exportaciones, actualmente los mercados de Estados Unidos y Asia han tomado mayor relevancia dentro de la estrategia comercial de la empresa.
La finca vista como una empresa rentable
Detrás de los números de compra hay una metodología de trabajo que busca cambiar la forma en que el productor entiende su propia finca. Gerardo Torres, director de Sostenibilidad de Volcafe en Honduras, explicó que la empresa desarrolló un método propio orientado a mejorar no solo los aspectos agrícolas, sino, sobre todo, la rentabilidad del negocio.
"Muchas veces el productor, el problema final es que no es rentable, por diferentes razones. Entonces nosotros con el método Volcafé le enseñamos al productor a ser un administrador, digamos, de su finca, que la vea como una empresa", explicó Torres.
Ese enfoque de rentabilidad está directamente conectado con las certificaciones de sostenibilidad que buscan alcanzar los productores. Estos sellos funcionan como una garantía de cumplimiento ambiental y social que, según Torres, suele traducirse en una prima adicional en el mercado internacional.
"Hacer las prácticas sostenibles le permite al productor que en el futuro va a seguir produciendo en cantidad y en rentabilidad", agregó.
Para definir a los ganadores en la categoría de calidad, el equipo de catadores de la empresa evaluó cada muestra bajo la tabla de referencia de la Asociación de Cafés Especiales (SCA), un sistema que mide variables como cuerpo y acidez. De acuerdo con Torres, las tazas premiadas alcanzaron puntuaciones a partir de 84 puntos, consideradas dentro del rango de cafés de especialidad.
Reconocimiento más allá de la taza
La premiación no se limitó a la calidad del grano. También se reconoció al grupo con mayor volumen de venta, a la mayor participación de mujeres dentro de las organizaciones productoras, al grupo mejor organizado y a quienes mostraron un esfuerzo destacado durante el ciclo, entre otras categorías.
"Sí, hay varias categorías también que se premian", confirmó Torres, quien subrayó que el propósito del evento es reconocer el esfuerzo integral del productor, no solo el resultado final en taza.
Por su parte, Ángel Ramos Vásquez, el ganador del primer lugar del Café Gourmet 2026, le dio las gracias a su personal y a Volcafe en Honduras por obtener este logro: “Gracias a mi personal que me ayuda a trabajar, porque todo es por los mozos y por ellos también que me ayudan los de Volcafe en Honduras a vender buena calidad”, aseguró Ramos.
Ambos directivos coincidieron en un mismo mensaje hacia los caficultores que buscan mejorar sus condiciones: trabajar con eficiencia, buscar asesoría técnica y organizarse.
"El primero es ser eficiente en su trabajo, ver su finca como una empresa", resumió Reese, quien además destacó que mantiene canales de comunicación abiertos con los productores, tanto para recibir buenos resultados como quejas. Torres, por su parte, insistió en la importancia de la organización comunitaria. "No es lo mismo ir a vender 2 sacos a vender 500. Entonces la parte de organización es bien importante", explicó.
La jornada dejó en evidencia que el crecimiento del café hondureño en los mercados internacionales no depende únicamente de las condiciones climáticas o del precio internacional del grano, sino también de un trabajo sostenido de acompañamiento técnico, organización comunitaria y garantías comerciales que dan estabilidad a miles de familias productoras en distintas regiones del país.