Durante los primeros meses el pequeño llora muy a menudo, alrededor de unas tres de las 24 horas que tiene el día.
Al ser el llanto el único medio de comunicación, de esa manera expresa sus necesidades y deseos.
Es, sin duda, un medio eficaz porque es prácticamente imposible que la madre y el padre ignoren su persistente mensaje.
Con el paso del tiempo los pequeños comienzan a aprender el significado de sus diversas sensaciones y a diversificar su llanto.