Texas, Honduras.

Mientras en San Antonio, Texas, al menos 14 hondureños murieron asfixiados dentro de un tráiler, hecho que causó consternación en Estados Unidos y en los países de Latinoamérica, otro connacional pereció en el desierto cuando iba tras el mismo objetivo que sus paisanos.

Se trata de César Medina Villafranca, quien caminaba por el desierto de Texas, Estados Unidos, cuando sus fuerzas lo abandonaron luego de varios horas bajo el inclemente Sol.

“Yo digo que en esa agonía que tuvo ojalá él se haya arrepentido y haya clamado a Dios. Soy una cristiana de hace años y le di ese ejemplo”, dijo doña Vidalia, una mujer de 78 años de edad y madre de César Medina.

De acuerdo con la señora, él se marchó con la intención de obtener un trabajo mejor y así ayudar a sus familiares, quienes le advirtieron cuán peligroso era hacer ese viaje.

En Honduras, Medina Villafranca se dedicaba a conducir una unidad de taxi, pero debido a los pocos ingresos que obtenía y la inseguridad por violencia que hay en el rubro decidió buscar mejores oportunidades.

En medio de su tristeza, doña Vidalia dijo que quiere repatriar y velar a su hijo, “aunque sea una noche”, pero ella no tiene los recursos económicos necesarios para ese proceso.

Ante tal necesidad, le hizo un llamado al gobierno central. “Pedimos ayuda a los hondureños y a doña Xiomara Castro (...) hoy necesitamos su ayuda más que nunca”, pronunció.