L300,000 exigían supuestos secuestradores para liberar a Osman Javier Castro Salgado, empleado de una empresa dedicada a la comercialización de baterías, quien fue rescatado sano y salvo este sábado por equipos de la Unidad Nacional Antisecuestros en una zona rural de la aldea Loma Vista, municipio de Santa Lucía, Francisco Morazán.
La víctima, de 37 años de edad, según las investigaciones preliminares, fue contactada por desconocidos que se hicieron pasar por clientes para atraerlo hasta el lugar donde ocurrió el hecho.
De acuerdo con el informe policial, Castro Salgado se desplazó hacia la zona rural a bordo de un vehículo pick-up Isuzu color blanco, propiedad de la empresa para la que labora.
Una vez en el sitio acordado, recibió amenazas vía telefónica. Los individuos le aseguraron que había ingresado a un sector supuestamente controlado por una estructura criminal identificada como el Cartel Jalisco Nueva Generación y que sería atacado si intentaba escapar o realizar algún movimiento.
Posteriormente, los sospechosos se comunicaron con familiares y representantes de la empresa para informarles que mantenían secuestrado al trabajador.
Durante las llamadas, los delincuentes exigieron el pago de 300,000 lempiras a cambio de liberar a la víctima, una suma que no llegó a ser entregada debido a la rápida intervención de las autoridades.
Tras recibir la denuncia, la Unidad Nacional Antisecuestros conformó equipos especializados que pusieron en marcha labores de búsqueda e investigación para ubicar al empleado.
Mediante la aplicación de técnicas especiales de investigación, los agentes lograron localizar a Castro Salgado en la zona donde permanecía retenido y procedieron a brindarle asistencia inmediata.
Nueva modalidad de secuestros
Las autoridades señalaron que este caso refleja una modalidad delictiva que ha comenzado a afectar a empleados de empresas que realizan entregas o atienden solicitudes de clientes en distintos puntos del país.
Según la Policía Nacional, los delincuentes utilizan engaños para atraer a las víctimas a lugares apartados, donde posteriormente las intimidan mediante llamadas telefónicas y realizan exigencias económicas a familiares o patronos.