Un joven de 14 años, fue asesinado la noche del jueves 30 en la colonia Villa Nueva, en Tegucigalpa, generando consternación entre vecinos y familiares.
El menor fue identificado como Omar Ovidio Muñoz Domínguez. Según relatos de testigos, el hecho ocurrió cerca de las 9:00 de la noche, cuando el adolescente habría sido seguido por individuos armados en los angostos pasajes de la zona.
“¡Ábranme, ayuda, me quieren matar!”, habría sido el último grito de auxilio de Omar Muñoz.
La persecución se prolongó durante varios minutos hasta que los atacantes lograron darle alcance en las inmediaciones de una quebrada que cruza el sector. De acuerdo con los reportes, en ese lugar el joven fue retenido por sus agresores.
Poco tiempo después, cerca de las 9:45 de la noche, vecinos reportaron haber escuchado varias detonaciones de arma de fuego. Posteriormente, se confirmó que el menor había perdido la vida a causa del ataque armado.
Tras conocerse lo ocurrido, agentes de la División de Delitos Contra la Vida se movilizaron rápidamente hasta la zona, donde lograron detener en flagrancia a uno de los supuestos implicados en el hecho.
El aprehendido fue identificado como Juaquín Donay Hernández Hernández de 38 años, alias “El Tío”, originario de Marcala, La Paz, aunque residente en la colonia Villa Nueva.
De acuerdo con información preliminar de las autoridades, el hombre sería presunto integrante activo de la Pandilla 18.
Las investigaciones preliminares indican que Hernández Hernández tendría el rango de “HOMI palabrero” dentro de la estructura criminal a la que presuntamente pertenece y sería uno de los líderes de la clica que opera en ese sector de la capital. Esto lo vincularía directamente con redes delictivas organizadas que mantienen presencia en la zona.
Mientras las autoridades continúan con las investigaciones para esclarecer el móvil del crimen e identificar a otros posibles implicados, se informó que un segundo sospechoso también habría estado involucrado en el hecho.
Este individuo logró escapar del lugar al percatarse de la llegada de los agentes policiales. En su huida, abandonó un arma de fuego tipo pistola calibre 9 milímetros, junto con su cargador abastecido, la cual se presume habría sido utilizada durante el ataque.