San Pedro Sula, Honduras.

La principal conclusión de los cuatro testigos que ofrecieron su testimonio ayer es que el joven universitario Kevin Solórzano no tuvo participación en el asesinato del exfiscal Edwin Yovanny Eguigure.

En la primera fase del juicio le tocó testificar a la familia de Kevin, en este caso su madre y su hermana.

La primera en sentarse frente al Tribunal de Sentencia fue la hermana del universitario, Melissa Hernández.

Se mostraba tranquila, pero a la vez nerviosa, hizo el juramento ante los jueces de decir la verdad y solamente la verdad de los hechos.

En seguida, ratificó lo que hizo Kevin el 11 de noviembre de 2014, día en que ocurrió la tragedia.

Con mucha claridad, Melissa señaló que su hermano ese día iba para la universidad a recibir sus clases.

“Ese día, Kevin se estaba preparando para ir a la universidad cuando recibió la llamada de su compañero; yo escuché la comunicación”.

Melissa, una mujer de unos 30 años de edad, manifestó que Kevin se encontraba a las 5:45 am en su casa de habitación.

Minutos más tarde se enteró por una llamada que hizo a su novio, al filo de las 6:30 de la mañana, justo cuando iba a dejar a su hijo al kínder, sobre el asesinato de una persona en las cercanías de la vivienda, en la aldea El Chimbo.

Posteriormente, fue el turno de la mamá de Kevin, la señora Ana Betty Hernández.

Al comenzar a brindar su testimonio, la madre del universitario se mostraba tranquila y transmitía la confianza de que su hijo es inocente.

Juró decir la verdad, simplemente por el único hecho de volver ver a su hijo nuevamente en libertad.

Ana Betty dijo contundentemente que el día de los hechos caminó junto con Kevin desde su casa hasta la estación de buses donde los recogería Luis Felipe Berríos, amigo de Kevin.

En el camino se encontraron como todas las mañanas con una vecina, que estaba encendiendo su vehículo para iniciar sus labores diarias.

Ese día “cuando venía con mi hijo escuché una sirena, pero no supe si era de una patrulla o una ambulancia”, manifestó.

Kevin, sentado en el banquillo de los acusados, miraba cómo su madre daba a conocer la versión de los hechos y muchas veces afirmaba con la cabeza lo que su madre exponía.

Manifestó que ese día se subió al carro del amigo de Kevin, que la trasladó hasta el hospital San Felipe, donde ella trabaja, que es muy cerca del centro donde su hijo estudiaba.

Luego fue el turno de Luis Felipe Berríos, un estudiante de Administración de Empresas amigo de Kevin Solórzano, quien expresó que es originario de Cantarranas y lógicamente tenía que pasar por El Chimbo.

Berríos aseguró que usualmente viaja en transporte hacia la universidad; sin embargo, ese día lo hizo en un vehículo de su propiedad porque iba un poco tarde a las clases.

Asimismo, certificó las características de su vehículo.

“Es un Honda Civic año 2000, color azul eléctrico, que en ese momento no estaba polarizado”. Este es igual al peritaje del video que presentó anteriormente la defensa del universitario.

Finalmente pasó Marlene Johana Cáceres, una vecina de Kevin dedicada a la docencia que observó al joven y a su madre a bordo del carro de Berríos cuando este le sobrepasó en sentido contrario por el tráfico vehicular que se reporta en horas de la mañana en ese sector.

El juicio contra Kevin lo suspendieron, no obstante, continuará hoy a las 9:00 pm con la inclusión de otro testigo y otros peritajes.