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Imparables asesinatos en el transporte: tres muertos en la capital

Dos conductores de buses y un ayudante de microbús fueron ultimados por supuestos pandilleros. Los motoristas trabajaban en las rutas El Carrizal-La Sosa y El Carrizal-Centro.

 En la unidad El Carrizal-Centro murió Kilieth Montoya. Carlos Fortín pereció en la 30 de Noviembre.
En la unidad El Carrizal-Centro murió Kilieth Montoya. Carlos Fortín pereció en la 30 de Noviembre.

Tegucigalpa, Honduras

En menos de diez horas fueron asesinados en la capital de la república tres operarios del transporte urbano en un sangriento miércoles, que aparte de dos conductores y un cobrador de buses, dejó al menos cinco homicidios más en diferentes hechos.

Hace unos meses fue lanzada la Fuerza Nacional de Seguridad del Transporte Urbano que vendría a combatir este flagelo, pero pareciera ser más de lo mismo.

El primer crimen ocurrió minutos después de las 6:00 am. Luego de una corta, pero intensa oración y de despedirse de sus hijos, Carlos Alberto Cruz Fortín (de 38 años), cuando se aprestaba a iniciar su jornada de labores, fue acribillado a balazos por un sicario.

El hecho se registró en la colonia 30 de Noviembre. Carlos Alberto conducía el bus con registro 488, de la ruta El Carrizal-La Sosa, el cual acababa de encender en el momento que fue ajusticiado. Tenía alrededor de 15 años de trabajar en el rubro y era padre de tres hijos.

El segundo

A las 4:00 pm luego de realizar el recorrido desde el centro de la ciudad hasta la colonia Campo Cielo y zonas aledañas, el cobrador de un bus de la ruta Campo Cielo-Centro, con registro 132, fue acribillado dentro de la unidad de transporte.

Dos sujetos que viajaban en el bus fueron los encargados de matar a mansalva al empleado. La víctima no fue identificada, el cuerpo fue llevado a Medicina Forense.
Solo 15 minutos después del segundo deceso, en el bulevar del Norte, a la altura del Zonal Belén, pandilleros que viajaban a bordo de motocicletas comenzaron a disparar contra el bus con registro 12, de la ruta El Carrizal-Centro, conducido por Kilieth Alejandro Montoya Gutiérrez (de 20).

El joven residía en la colonia Granada, muy cerca de donde ocurrió su muerte y según relató su padre, quien llegó al lugar del crimen, él había salido a trabajar porque debía de mantener a sus dos hijos.

“Voy a ir a trabajar por los pañales, porque los pañales valen 300 lempiras. Hijo, no vayas hoy, le dije. Yo voy a ir a trabajar, me contestó”, relató su progenitor.

Todas las escenas fueron atestadas de militares, acciones que causaron rechazo en la población, aduciendo que en el momento que debieron estar no se les vio por ningún lado.